Alcaucín, un pueblo blanco bajo la atenta mirada de La Maroma

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Alcaucín es el único pueblo que se asienta en la zona oeste de las faldas de Sierra Tejeda. Desde allí tiene una perspectiva amplia de buena parte de la Axarquía, desde el llamado Boquete de Zafarraya, en el límite con la provincia de Granada, hasta la depresión de La Viñuela, donde el azul del pantano reivindica su protagonismo. 

Dentro del pueblo son de visita obligada tanto la iglesia de la Virgen del Rosario, levantada en el siglo XVIII, como la Fuente de los Cinco Caños, de la que se dice que, ni siquiera con las más pertinaces de las sequías, ha dejado manar agua desde su construcción. 

El casco urbano cuenta con distintas plazas y calles que tienen la decoración típica de los pueblos de la zona, con coloridas macetas y paredes encaladas de un blanco casi radiante.Frente al pueblo de Alcaucín todavía resisten al tiempo las ruinas del castillo de Zalía o Zalia, una fortaleza de origen fenicio que fue utilizada posteriormente por otras civilizaciones hasta la época de los árabes. En este enclave, según la leyenda, se sitúa la antigua y fantástica Odyscia en la que el escritor griego Homero ubica algunas de las hazañas de Ulises. Lo que sí es totalmente cierto es que fue construido por los árabes con su doble anillo de murallas. Más tarde fue conquistado por los Reyes Católicos y sirvió como «prisión – obispado de los levantiscos moriscos». 

La fortaleza tenía una ubicación estratégica, ya que se encontraba en el antiguo camino nazarí, que unía a la Axarquía con Granada. En torno al castillo existen muchas leyendas. Una de ellas dice que su nombre viene de la reina Zalia, que bajaba diariamente al río para bañarse. Según la creencia popular, en las noches de luna llena iba hasta un pequeño estanque situado en la parte más cimera de la fortaleza, llamada La alberca de la reina mora.


No muy lejos de allí se puede visitar El Alcázar, un área recreativa cuya denominación delata la existencia de una fortaleza hoy ya desaparecida casi en su totalidad.Este enclave debe su nombre a una antigua fortaleza que existió en la zona y de la que hoy apenas queda algún vestigio. El nombre del Alcázar se extiende también al río que baja formando bellas cascadas en su búsqueda del valle del río Vélez. 

Desde el Alcázar parte en uno de los ascensos más famosos que se hace al pico de La Maroma, una ruta catalogada con dificultad alta. En el espacio situado en la zona más baja, hay una zona prácticamente llana donde se puede disfrutar de la frescura que proporciona el curso del río, que forma algunas pozas de escasa profundidad a su paso. Desde allí se puede hacer a pie también una interesante ruta botánica que permite conocer la riqueza biológica de esta parte del parque natural.

CÓMO LLEGAR: Para acceder a este pueblo, lo más recomendable es hacer una incursión desde la costa axárquica hacia el interior. Para ello se necesita tomar desde la Autovía del Mediterráneo la salida que lleva hasta la carretera Vélez-Alhama de Granada. Por tanto, habrá que tomar primero la A-356 y después la A-402, que pasa junto a la pedanía de Puente Don Manuel. Desde allí hasta el casco urbano hay menos de diez minutos en coche hasta llegar al principal casco urbano a través de la MA-128.

DÓNDE ALOJARSE: Son muchas las opciones existentes para alojarse en este territorio. De hecho, existe la posibilidad, por ejemplo, de pernoctar en una tienda de campaña propia en el área recreativa del Alcázar. No faltan las casas rurales (Los Naranjos, El Puente o los Almendros) o los hoteles rurales (Cortijo de Salia y Sierra Tejeda). A ello hay que unir cuidados complejos de apartamentos rurales, como el que lleva el nombre de Castillo de Zalia.

DÓNDE COMER: La variedad gastronómica de este municipio de la Axarquía es sorprendente. Para empezar hay que tener en cuenta que la aldea de Puente de Don Manuel es conocida desde hace décadas como el ‘Comedor de la Axarquía’ por la abundancia de establecimientos de restauración. Entre ellos, están los restaurantes Mesón Sara y La Era, que apuestan por la cocina autóctona y tradicional. A ellos hay que unir el exótico Taj Mahal, de gastronomía hindú. En el pueblo de Alcaucín, hay también muchas opciones. Entre ellas, la Venta La Parra, Los Naranjos, Enrique o El Rancho Grande.