El aguacate, la niña mimada de la huerta malagueña

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Han pasado de regalar sombra a las familias acomodadas de los siglos XVIII y XIX a convertirse en uno de los cultivos más importantes del litoral malagueño. Los aguacates llegaron a Málaga para embellecer jardines privados de fincas señoriales en Churriana, Pedregalejo o el Limonar y ahora dan empleo a más de 10.000 personas en la Axarquía y la costa granadina, convirtiéndose en las últimas décadas en la fruta más mimada de la zona suroriental de la provincia.

El porqué de que se cuiden con tanto tacto estos árboles está en las especiales condiciones que han de darse para su desarrollo y en los importantes resultados que se han estado obteniendo de las cosechas: Málaga genera entre 40.000 y 45.000 toneladas de media al año de esta especie. De toda la producción, la mayoría se exporta. “Vendemos al extranjero alrededor del 70 o el 80% de los aguacates, la mayoría a otros países de Europa”, explica a AGRO el presidente de la Asociación de la Asociación Española de Tropicales, José Linares Pérez.

No cabe duda de que el aguacate es el rey de este ‘frutero natural’ que es la Axarquía (con 6.200 hectáreas cultivadas), pero no está solo… Comparte ‘cesta’ con los mangos –que ocupan unas 2.200 hectáreas– y las chirimoyas –que se dan mayoritariamente en la Costa de Granada.

Sabor agridulce

La situación que viven las tropicales está dejando con un sabor un tanto agridulce a agricultores, empresas y asociaciones del sector. La realidad de las cifras es que 2015 ha sido un año récord: facturación de 117,2 millones de euros, con la “extraordinaria campaña del aguacate” –apunta Benjamín Faulí, secretario general de Asaja Málaga– como motor, con ventas de 96 millones de euros y una subida de precios por la alta demanda registrada que ha hecho que el kilo de aguacates supere los dos euros en el mercado.

Sin embargo, se ha conseguido saldar con estas saneadas cuentas no tanto por el volumen de la producción sino más bien por los esos altos precios con los que han llegado al consumidor. La realidad es, según la Asociación Española de Tropicales, que este ha sido probablemente “el ejercicio más bajo de los últimos 10 o 15 años, con la recolección de apenas unas 30.000 toneladas de aguacate en la zona”.

La cuenta de resultados de 2016 tampoco es especialmente prometedora y el porqué está en el cielo. Las altas condiciones meteorológicas que han caracterizado el pasado verano y que protagonizan este invierno son preocupantes. “Se han producido floraciones extemporáneas y hay que ver cómo evolucionan los cultivos. En años anteriores hemos padecido heladas que han resultado muy dañinas pero no estamos acostumbrados a lo que ha sucedido, que es todo lo contrario, con excesivo calor y temperaturas muy por encima de lo normal”, comenta Faulí a AGRO.

Sea como fuere, es “pronto para saber bien cómo se va a ir desarrollando esta temporada. En el caso de los aguacates, dependiendo del tiempo que siga haciendo, las perspectivas son terminar la campaña con el doble de productos y en los aguacates esperamos hasta triplicar números”, dice José Linares.

I+D frutal

Lo que ha puesto en valor estos frutales con DNI malagueño y granadino es la calidad, su especial sabor, su frescura y el excelente estado de maduración y para el consumo con el que llegan a su destino. ¿A dónde exactamente? Pues si bien en torno al 80% del aguacate de la comarca de la Axarquía termina en países de la Unión Europea, lo cierto es que entre los paladares que degustan esta fruta están africanos,ucranianos, rusos, árabes y marroquíes.

La cercanía con los puntos de venta foráneos es lo que permite que aguacates y mangos, entre otros, lleguen en su punto óptimo al cliente final, que los valora mucho. Tanto es así que a día de hoy “el consumidor extranjero identifica a la perfección los frutos españoles”, destaca Benjamín Faulí.

Las condiciones climatológicas de esta suerte de invernadero natural son claves del sector –“no hay mejor frigorífico”, nos dice Linares–, pero no hay que olvidar el trabajo de campo que se realiza en La Mayora. Desde esta finca de Algarrobo –dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)– se lleva investigando más de cinco décadas para mejorar las producciones y están consiguiendo magníficos resultados en relación tanto a los aguacates como a las chirimoyas, las papayas, el mango o los nísperos.

Uno de los estudios que puede que traiga buenas nuevas al mundo de las tropicales es el de la adopción de sistemas de cultivo intensivos a las plantaciones de aguacates, para poder dar un salto cuantitativo. Actualmente se generan entre 5.000 y 7.000 kilos por hectáreas y el dar este paso podría suponer la recolección de hasta 12.000 kilos. Empresas como Trops, ‘gigante’ de la producción y comercialización de estos alimentos, también abogan por esta vía de crecimiento. Precaución e ir aprendiendo sobre el terreno son los pasos a dar para que ese plus en producción no suponga la merma de la calidad que caracteriza las tropicales ‘made in Málaga’ que están poniendo en boca de todo el mundo el nombre de la Axarquía.