El Alto Genal, un destino original y renovado

Hace ya muchos años que se creó en la Serranía de Ronda, la Ruta de Fray Leopoldo, que giraba en torno a Alpandeire, el pueblo natal de este famoso beato, que hoy está enterrado en Granada. Ése itinerario turístico sirvió para poner en el mapa este territorio de la Serranía de Ronda, que, afortunadamente se ha enriquecido en los últimos años con innovadoras propuestas que ponen en valor a sus pueblos. 

Un claro ejemplo es Júzcar, que de un día para otro se tiñó de azul para convertirse en el Pueblo Pitufo, donde se llegaron a estrenar dos películas de la célebre saga de dibujos animados. Pero, por motivos legales y desavenencias por los derechos intelectuales, esta localidad de la Serranía de Ronda apostó por mantener el color de los Pitufos para convertirse en la Aldea Azul, una villa pensada para los más pequeños, con parques infantiles y atracciones relacionadas con deportes de aventura, como tirolinas o escalada. A ello hay que unir la posibilidad de practicar descenso de barrancos en la trepidante Sima del Diablo, en el cauce del Genal, situado, eso sí, relativamente lejos del casco urbano.

Otro pueblo que se ha renovado y lo sigue haciendo cada verano es Cartajima, donde aguarda una ruta de murales pintados por jóvenes de la villa, que desde 2020 aprovechan el descanso estival para pintar en sus paredes blancas imágenes relacionadas con el pueblo, como algunas que aluden a su entorno natural o a sus tradiciones. Cuando finalice este verano, contará con, al menos, una treintena de imágenes que rompen la monotonía de la blancura de la cal.

En Parauta, al que se puede llegar desde allí por carretera o por un bonito sendero, también se ha creado recientemente un recorrido entre duendes que se ha convertido en todo un reclamo en los últimos años. Esto se une al atractivo que éste y otros pueblos del Alto Genal, como Pujerra e Igualeja sobre todo, tienen cuando llega la segunda mitad del otoño. Es decir, lo que se conoce como el Bosque de Cobre. Ésta es precisamente otra de las marcas creadas en esta zona de la provincia para poner en valor tanto el cultivo de la castaña como sus paisajes montañosos.

Y todo ello sin olvidar, claro está, la mencionada Ruta de Fray Leopoldo, que tiene su recorrido más intenso en el pueblo de Alpandeire. En esta zona, también son numerosos los enclaves de interés que se pueden concoer a través de rutas de senderismo o de tranquilos paseos. Entre ellos están, las Chorreras de Balastar, en Faraján, los Riscos de Cartajima y Júzcar, la iglesia de San Antonio de Padua, en Alpandeire o el Nacimiento del Genal, en Igualeja,

La gastronomía más allá de la antes citada castaña es muy serrana. Así, allí se encuentran varias explotaciones de cerdos ibéricos puros, que se alimentan tanto de bellotas como de castañas, lo que le confiere tanto a los jamones como a los embutidos de un sabor único. Otro producto más tradicional aún en la zona es el mosto, un vino del año que se comienza a elaborar en cuanto termina el verano.