Entrevista con Clara Verheij, propietaria de Bodegas Bentomiz

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«Siempre hemos apostado por crear vinos frescos y elegantes en los que se aprecie el sabor del terruño de la Axarquía»
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Clara Verheij y André Both esperan con la misma ilusión de la primera vez el pistoletazo de salida de esta vendimia 2016. Llegaron a la Axarquía hace casi 20 años. “Buscábamos un lugar para vivir en España y, tras recorrer buena parte del país, nos enamoramos de esta comarca”, explica Clara, que se define como ‘holandaluza’. La tradición vitivinícola de la zona les llevó a probar con sus propias vides y ahora son los propietarios de Bodegas Bentomiz. Seis vinos diferentes pero con personalidad propia han visto la luz en este rincón mágico de Málaga, en Sayalonga. 
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A punto de empezar a recolectar la uva, ¿cómo podrías definir ya esta temporada? 
Ya no nos queda nada. En unos días, como mucho una semana, estaremos manos a la obra. Llevamos estas jornadas previas midiendo para ver cómo avanzan los frutos pero el poco calor que ha estado haciendo influye mucho en este retraso… De cualquier forma, sí estamos seguros de que tendremos una cosecha buenísima, con mucha calidad. La uva se ha ido madurando pausada, tranquilamente y de manera muy sana, tanto la moscatel como la romé.
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¿Y qué volumen de producción prevéis que se va a tener? 
En total se alcanzarán los 50.000 kilos de uvas, para nuestros tres dulces y tres secos. No podría decirte número de botellas porque estos van envasados en botellas de diferente capacidad, pero seguro que estaremos en cifras similares a las de 2015. El año pasado llegamos a producir hasta 40.000 unidades.
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Ariyanas Seco, Romé Rosado, Tinto, David, Naturalmente Dulce, Terruño Pizarroso… ¿Cuáles gustan más?
Los que más se elaboran son el blanco seco y el naturalmente dulce. El rosado es minoritario porque la uva romé es más difícil de encontrar. El que más se consume, aunque debemos decir que todos gustan muchísimo, es el blanco. Este es perfecto tanto para cocinar como para un aperitivo, para acompañar la comida… El dulce es más especial, para momentos más concretos, pero también cuenta con muchos adeptos, ¿eh?
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¿Cuáles son los canales de distribución? ¿Cómo podemos adquirir los vinos de Bodegas Bentomiz? 
En grandes superficies mejor no buscarlos. Nosotros los comercializamos a los restaurantes y trabajamos con distribuidores e importadores. También se vende directamente en la bodega, pues organizamos catas, almuerzos y actividades de turismo enológico.
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¿En qué países puede saborearse un Terruño Pizarroso, el Naturalmente Dulce o el Tinto? 
Los vinos que vendemos al extranjero llegan a Estados Unidos y Canadá, a Holanda, Bélgica, Gran Bretaña, Polonia, Dinamarca, Suecia, Italia… Suele ser un 50 por ciento para el consumo nacional y el otro 50 para el foráneo. En nuestro país se aprecia mucho en ciudades como Madrid y Barcelona.
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¿Cuáles son las señas de identidad de la ‘familia’ Ariyanas?
Siempre hemos apostado por crear vinos que sean frescos y elegantes, por lo que no abusamos de la barrica. El objetivo es que se aprecien por su frescura, por el sabor a terruño, a Axarquía.
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Las instalaciones de Bentomiz están en Sayalonga, ¿cuántas hectáreas ocupan sus cultivos?
En propiedad tenemos solo una hectárea y media, que es donde está la bodega. Pero trabajamos codo con codo con pequeños viticultores de la zona, de Sayalonga, Corumbela, Competa, Archez, entre otros. Entre todos ellos suman unas 30 hectáreas y encontramos en estas plantaciones un cuidado máximo del fruto, lo que nos permite ofrecer la calidad que buscamos. Hay que reseñar que en muchos casos cuentan con cepas viejas, con alrededor de 90 años, y eso es un plus.
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¿Cuándo y cómo comenzaron a crear lo que hoy es un proyecto empresarial completamente asentado y reconocido?
En el año 1995. Nosotros queríamos un cambio de vida y queríamos venir a España, así que empezamos a viajar por el país, por el norte, por Galicia, por Cataluña, por el sur… Hasta descubrir Málaga y la Axarquía. Esto nos encantó, nos pareció un paraíso natural y la gente fue superamable. Nos decidimos a empezar una nueva etapa aquí sin pensar en el tema de la viticultura. André montó una empresa de construcción y yo una escuela de idiomas, pero desde el principio nos atrajo el hecho de que muchísimos vecinos tenían sus propios viñedos y nos decidimos a imitarlos. Empezamos a producir primero un vino muy casero y artesanal y nos gustó. Estuvimos siete u ocho años así y ya nos empezó a rondar la idea de poner en marcha algo como una bodega tomó forma. Nos lanzamos a emprender y llegado ya un punto yo dejé el centro educativo y ya me dediqué en exclusiva a esto. Así hasta el día de hoy, ¡y muy felices!
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En paralelo con la producción y comercialización de vinos apostáis por el turismo enológico, organizando actividades en torno al mundo del vino, ¿en qué consiste esta parte de Bentomiz? 
Organizamos visitas a la bodega y a los viñedos. Nos gusta que la gente entienda cómo se elabora un buen vino y el porqué del precio de venta, entre otros aspectos. Lo complementarios con almuerzos y comidas en torno a nuestros caldos y la verdad es que la gente sale muy satisfecha. Contamos con la genial colaboración del chef Juan Quintanilla, del restaurante Sollun, en Nerja.
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Para descubrir parte del magnífico universo que hay en torno a vinos de Málaga tan excepcionales como los de Bentomiz y los eventos que desarrollan en torno al vino hay que visitar su web: www.bodegasbentomiz.com
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