Y la flor se convirtió en deliciosa fruta

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flor

‘Shaqed’ significa ‘vigilante’ en hebreo y es la palabra con la que se denominó al almendro en el Antiguo Testamento. Un nombre más que merecido si tenemos en cuenta que este es de los primeros árboles que florecen, anticipándose a la llegada de la Primavera, culpable en buena medida de la nevada florida que nos deja imágenes de los campos malagueños de una gran belleza.

Y es que llegada esta época del año las más de 13.400 hectáreas cultivadas con almendros en la provincia de Málaga nos han regalado ya estampas únicas, como relata el escritor Miguel Herrero Uceda en ‘El alma de los árboles’: “Con su cúpula de flores blancas, el almendro, árbol de la juventud, de la alegría, transmite una idea de pureza, de nobles sentimientos. Es por ello que se asocia al amor juvenil, al amor puro, al primer amor”. Se asocia también a la cocina de nuestros antepasados, pues de sus ramas cogemos un fruto muy utilizado en el mundo de la gastronomía, asociado especialmente a la repostería, imprescindible en la elaboración de turrones, mazapanes, tartas, helados y aperitivos.

En los últimos ejercicios se ha dado lo que ASAJA considera un “boom”: precio atractivo, consumo en crecimiento y una producción mundial a la baja son las claves de ello. Tanto es así que en España –tercer productor mundial tras EE UU y Australia– uno de cada cuatro kilos de almendras que se recolectan se han producido en Andalucía. 

Naranjos, mandarinos y limoneros

Tres de las plantaciones que nos regalan su mejor ‘cara’ en estos meses de marzo y abril y que se concentran fundamentalmente en el Valle del Guadalhorce, antaño más conocido como Valle del Azahar por sus inmensas huertas de cítricos y relacionando estas con la flor de Azahar de la que después salen naranjos y limones. Álora, Pizarra, Cártama, Coín y Alhaurín el Grande son algunos de los principales municipios donde se recolecta tan preciada materia prima. Málaga ha destacado en los últimos años como la mayor productora andaluza de limón. En total, los cítricos recolectados en la campaña 2015/2016 superaron las 136.000 toneladas (naranjas dulces, mandarinas, limones y pomelos).

La belleza de esta floración no es la única cualidad de este fenómeno. Al azahar se asocian ciertos beneficios para la salud e incluso aplicaciones gastronómicas. Tiene propiedades sedantes, de ahí que se utilice como ingrediente en infusiones y de esta especie emergen aceites esenciales. En su forma ‘destilada’ –como agua de azahar– es requerida para repostería, con idea de dotar de ciertos aromas y olores especiales a postres y masas, como es el caso del tradicional roscón de reyes.

Flores de hoy y frutas de mañana

Otros muchos árboles frutales viven ahora su momento crucial de cara a la próxima cosecha. Los mangos y los aguacates, las tropicales más características de la costa malagueña, concretamente en la zona de la Axarquía. Los primeros generan unos ramilletes de tonos entre verde y amarillento, se empiezan a abrir por la noche y alcanzan su plenitud por la mañana. Las del aguacate no son tan llamativas como las del almendro o la naranja, ni siquiera como las del mango, pues carecen de pétalos y se confunden fácilmente con las ramas del árbol.

Otras especies no tan frecuentes en la provincia, más propias de explotaciones pequeñas y de particulares –para consumo personal–, merecen reseñarse por la vistosidad de algunas de sus flores. Albaricoques, ciruelos, melocotoneros, membrillos, perales y manzanos, o los cerezos. Estos últimos se concentran especialmente en la zona de Alfarnate, siendo referenciada en ocasiones como el ‘Jerte andaluz’, con producciones de alrededor de 50.000 kilos. Esto ha hecho de los campos alfarnateños un reclamo turístico con mucho tirón de cara a la primavera.

Alfarnate puede ser, por qué no, un buen punto de partida para dejarse asombrar por la espectacular manera en la que la Naturaleza se va abriendo paso por tierras malagueñas. Flores vistosas hoy y una excelente manera de alimentarnos y disfrutar con la gastronomía mañana, cuando muden pétalos, estambres y estilo por jugosidad, olores y sabores únicos y siempre saludables. En estos días primaverales admiraremos en el campo lo que luego degustaremos en la mesa.