La transformación digital llega a la agricultura

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La digitalización es algo que ha venido para quedarse en todos los ámbitos de la vida: desde la cotidianeidad de nuestro smartphone hasta la complejidad de los procesos
industriales. Utilizando nuevas tecnologías propias de la transformación digital será más fácil poder aumentar la competitividad en el sector agrícola, por ejemplo.

La agenda de la digitalización de la agricultura debe ser la piedra angular de toda estrategia de cara a los próximos años ya que la población mundial sigue aumentando y se hace necesario un incremento de la producción, sin alterar la biodiversidad, para satisfacer la demanda existente. Las tecnologías digitales deben estar disponibles también para atraer a los jóvenes al mundo rural, una de las principales preocupaciones actuales del sector.


En ese apartado tecnológico cobran una importancia especial los drones, que están empezando a conquistar la agricultura desde el cielo. Sobre todo, cuando se trata de monitorización del suelo y agua, hay muchas ventajas, con la velocidad como el valor añadido central. Examinar, por ejemplo, la salud de las plantas desde el cielo es significativamente más rápido que desde la tierra, lo que hace que los drones sean una alternativa seria para los agricultores. Los drones son el método a elegir cuando se requiere eficiencia. Y lo más increíble de todo es que esta supervisión se puede hacer desde casa o cualquier punto mediante un smartphone o una tablet.
Existen muchos apartados para aplicar las nuevas tecnologías en la Agricultura 4.0. Por ejemplo, un estudio pormenorizado nos indicará qué tierras son más adecuadas para plantar una vid o destinarlas a cultivos subtropicales (mangos o aguacates).
Además, la digitalización nos permite conocer en tiempo real, gracias a esa red de sensores, lo que pasa en nuestra parcela. Dicho de otro modo, grado de humedad, salinidad, presencia de plagas, exceso de pesticidas y un largo etc. Con esta información, el profesional puede tomar decisiones acertadas y optimizar recursos al anticiparse a cualquier problema.


La eficiencia también es clave cuando se trata de la automatización: máquinas parcialmente o totalmente automatizadas que trabajan de forma rápida y fiable y ayudan a la gente a trabajar donde su mano de obra es realmente necesaria. Esto tiene varias ventajas en muchos entornos agrícolas donde muchas veces solo un número limitado de trabajadores está disponible.

Sin embargo, la automatización es más que esto: separando al hombre de las máquinas, por ejemplo, con la ayuda de la tecnología GPS, se mejora la seguridad en el trabajo. Y como las máquinas automatizadas trabajan rápidamente, con precisión e independientemente, también contribuimos a reducir el consumo de combustible y energía.


La industria de la maquinaria agrícola está por lo tanto modernizándose rápidamente. Sin embargo, no todos los agricultores pueden permitirse la inversión en nuevas tecnologías. La situación de las granjas pequeñas y medianas es más complicada. Por un lado, tienen que permanecer en el juego tecnológico para poder sobrevivir. Por otro lado, una inversión razonable conduciendo rápidamente a un retorno de la inversión, es la clave. Muchas máquinas son utilizadas por más de un agricultor siguiendo el modelo de las cooperativas recientes.


El reto pasa por desarrollar y comercializar soluciones para la agricultura 4.0: sistemas de monitorización de cultivos, trazabilidad, geolocalización, mapeo de suelos, sistemas de guiado, gestión de datos… y analizar con detalle algunas de las opciones en las que se obtendrían beneficios significativos como las relacionadas con el riego solar o la utilización de purines como complemento a la fertilización mineral.


Algunos de los aspectos a tener en cuenta en esta revolución digital son la tecnificación de la agricultura inteligente, industria agro 4.0, incrementar la productividad, sostenibilidad, optimiza- ción de recursos, economía circular, competitividad de mercados, equilibro de cadena agro, adaptación al cambio climáticos y buena gestión de la PAC.