Cinco rincones de Málaga donde buscar un alojamiento rural este otoño

56

Encontrar una casa rural tras lo más duro de la pandemia se ha vuelto una misión muy complicada. Este otoño ya son muchos los que han reservado sus alojamientos en el interior, mientras otros buscan desesperadamente. Lo importante es acotar por territorios que son más o menos idóneos para esta estación del año, ya que cada zona tiene un encanto especial en este último trimestre del año. Eso sí, habrá que olvidarse prácticamente de los puentes que quedan, ya que son muy escasos los alojamientos rurales que ofrecen plazas para esos días.

Sin salir de la provincia de Málaga éstas son algunas de las posibilidades en las que se puede disfrutar de una escapada rural, ya sea un fin de semana o algo más de tiempo.

  1. El Alto Genal. Ni la aproximación del terrible incendio sufrido en septiembre puede quitarle el encanto a esta zona de la provincia de Málaga. Allí, entre castaños, que llegan a su momento más espectacular durante el Bosque de Cobre (normalmente durante la quincena de noviembre y principios de diciembre), lucen poblaciones que, en su mayor parte, cuentan con poco más de doscientos habitantes censados. La excepción es Igualeja, que es la localidad que tiene más vecinos empadronados (poco más de 700). Junto a esta villa, Pujerra y Parauta son las que más castañar aglutinan. Completan el Alto Genal otros pueblos cercanos, como Alpandeire, Faraján, Cartajima y Júzcar. Entre estos siete pueblos tienes decenas de casas y apartamentos rurales e incluso algunos hoteles muy confortables: La Casa Grande (Alpandeire), Bandolero (Júzcar) o Los Castaños (Cartajima).
  2. La parte malagueña de Los Alcornocales y Sierra de Grazalema. Entre los parques naturales más importantes de Andalucía están estos dos que pertenecen en su mayor parte a la provincia de Cádiz, aunque también hay territorio de Málaga que participa de esos espacios protegidos. Éstos coinciden con la subcomarca del Valle del Guadiaro, es decir, en Montejaque, Benaoján y Cortes de la Frontera. A ellos hay que sumar a Jimera de Líbar que, a pesar de no tener territorio en ninguno de los parques naturales mencionados, tiene paisajes igualmente espectaculares. Entre esos cuatro pueblos, encontrarás también muchas opciones. La que más abunda es la opción de la casa rural, que es la más solicitada en esta época del año. Pero, también tienes otras alternativas, como el majestuoso hotel Palacete Miguel de Mañara, en Montejaque. O en ese mismo municipio a través de su ayuntamiento te puedes ir en familia o con amigos al refugio de montaña del Cortijo de Líbar. No tendrás muchas comodidades, pero sí mucho contacto con la naturaleza. Otras posibiliades son el camping Cabañas de Jimera o Villa Sandía, una de las pocas opciones de ‘glamping’ que hay en la provincia. Ambos están en Jimera de Líbar.
  3. Sierra Tejeda y Almijara. En la cara sur del parque natural de las sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, que es la que mira al Mediterráneo, te espera un otoño con muchas posibilidades, tanto si te gusta el senderismo o el montañismo como si quieres disfrutar de una buena gastronomía. Alcaucín, Canillas de Aceituno, Sedella, Salares, Cómpeta, Árchez, Canillas de Albaida y Frigiliana son las principales localidades que se asientan sobre la falda malagueña de esta cordillera. Allí, tienes muchísimas casas rurales, pero también hoteles, hostales, pensiones, complejos y cortijos en los que poder encontrar plazas para estos días de otoño. No lo dejes para el último día, ya que hay muchos que ya no tienen ni un hueco hasta invierno. Para darte algunas pistas te mencionamos algunas opciones, como el hotel Sierra Tejeda y apartamentos Castillo de Zalia, en Alcaucín; Posada La Plaza y Hotel HR Mirador, en Canillas de Albaida; hotel rural Los Caracoles y hospedería Caravansar, en Frigiliana; hotel Balcón de Cómpeta y complejo rural Alma y Montaña, en Cómpeta. La lista de casas rurales es amplísima, con casi un centenar entre esos pueblos. Entre ellas, están las que ofrecen en El Acebuchal, una aldea recuperada para el turismo rural, que te sorprenderá. 
  4. Sierra Norte de Málaga. A un paso de la Vega de Antequera y en el límite con las provincias de Granada y Córdoba, esta subcomarca es una de las que más ha mejorado su oferta de turismo rural en los próximos años. Entre otras razones, por sus paisajes, por su rica gastronomía y por su patrimonio histórico. Pero a todo eso hay que añadir la calidad de sus alojamientos rurales y la oferta de turismo activo que tienes a tu disposición en la zona. En esto último, no sólo tienes opciones muy interesantes para hacer senderismo sino también vías ferratas, rafting (en el río Genil) e incluso arborismo (en Villanueva del Trabuco). Tampoco debes olvidar la importancia que tiene el aceite de oliva en esta zona, donde puedes practicar oleoturismo de la mano de varias empresas, como La Samiaja (Archidona) y Cien Caños (Villanueva del Trabuco). En ambos casos, lo puedes vincular a tu estancia en casa rural. 
  5. Al sur del Torcal. Lo dejamos para la última, pero el orden aquí no es lo importante. De hecho, es una de las zonas más recomendadas para otoño, sobre todo cuando caen las primeras lluvias y el campo comienza a lucir verdor. Está casi en el centro de la provincia de Málaga, ofrece paisajes impresionantes y es idónea para relajarse, pero es una de las grandes desconocidas de la provincia. Este territorio, situado a un paso del Torcal de Antequera, entre Villanueva de la Concepción, Valle de Abdalajís, Almogía y Casabermeja, cuenta con una amplia oferta de casas rurales. Buena parte de ellas las podrás ver cómodamente en la web de la asociación Sur El Torcal, en la que encontrarás casi una veintena de alternativas. Además de poder hacer excursiones a los pueblos del entorno antes mencionado y al Torcal de Antequera, podrás recorrer itinerarios tan espectaculares como el de la Escaleruela, que forma parte del Camino Mozárabe de Málaga.