Jamón de castañas: un producto singular del Valle del Genal

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Podremos cambiar muchas cosas esta Navidad. Dejaremos de abrazar, de reunirnos o de salir con los amigos, pero lo que seguro que no vamos a dejar de hacer es comer bien. Para llevar a cabo este propósito no tenemos que ir muy lejos. Podemos hacerlo en clave local, buscando productos cercanos, de pequeños productores… con alma y con historia. Lo mismo debemos hacer cuando salgamos a un restaurante. Es muy habitual que podamos encontrar opciones de kilómetro 0 a las que los hosteleros se apuntan cada vez más.

En Málaga tenemos suerte. Nuestra provincia es una gran despensa que podemos disfrutar durante todo el año. Mar, montaña, huerta… Málaga tiene una diversidad gastronómica que la dotan de un gran valor agroalimentario. Además, existe un tejido productivo en el sector agro que trabaja e innova para llevar al mercado algunos productos que son únicos e irrepetibles, que tienen sus propias peculiaridades. Es el caso del jamón de castañas que elabora Ibéricos Francisco Torres en el pueblo de Faraján, en el corazón del Valle del Genal.

La alimentación de los cerdos se hace a base de cereales, leguminosas, castañas y bellotas, lo que le proporciona mayor suavidad a la grasa del animal. El resultado es un jamón de textura muy pareja, fruto de la alimentación homogénea que el cerdo tiene desde el destete. Esta empresa de ibéricos produce en torno a los 450 jamones cada año, unas piezas que destacan por la dulzura de su carne y la suavidad de su grasa en comparación con un jamón ibérico tradicional y que ha sabido seducir a todos los paladares que aprecian la buena mesa.

Hasta la mesa

El otro eslabón de la cadena para que este tipo de productos lleguen al cliente final son los restaurantes. En este caso El Pimpi, el único establecimiento hostelero de la provincia donde se pueden degustar los jamones producidos por Ibéricos Francisco Torres desde 2012. Aquí el jamón de castañas es uno de los entrantes más codiciados por los clientes. La propuesta de este producto en su carta sigue la filosofía de kilómetro cero que el restaurante trabaja desde hace años con muchos de sus proveedores, y bajo la que están tutelados otros productos como las verduras y cítricos del Valle del Guadalhorce. Nuestra recomendación para degustar este jamón de castañas es hacerlo en cualquier época del año con un buen pan ‘cateto’ y un vino del terreno. Buen provecho.