Papaya: la big fruit carioca

636

La papaya es una fruta tropical aún desconocida en nuestro país. Simboliza como ninguna otra el exotismo del Caribe, esos paisajes idílicos que imaginamos frente a unas aguas mansas y turquesas. No en vano, es la tercera fruta más producida a nivel mundial. Gracias a su tamaño -roza los 1,5 kilos- pertenece al club de las ‘Big Fruits’ donde se deja ver como miembro exclusivo de la mano de la piña y el mango-. Su nombre científico es ‘Carica Papaya’ y sus principales países productores son Brasil y Centroamérica (Guatemala, Belice), México y la India. Una de sus mayores ventajas es su carácter fecundo ya que en apenas ocho meses, el árbol de la papaya comienza a producir de manera constante. Algunos expertos señalan que puede alcanzarse las 200 toneladas por hectárea, todo un récord para un cultivo frutícola. En términos productivos el diferencial con el aguacate es llamativo ya que su árbol no comienza a dar frutos hasta el cuarto o quinto año. 

Europa importa cada año unas 40.000 toneladas de papaya y la tendencia es imparable. Dicho esto, España no es una excepción. “El consumidor la quiere y los resultados de comercialización son muy positivos. De hecho, las ventas no cesan siguiendo la tendencia healthy y saludable que impera en la sociedad actual. Se aprecia muchísimo su sabor. Como producto y consumo, la papaya tiene un recorrido tremendo”, sostiene el gerente y socio de Tropical Millenium, Javier Fernández. La firma de Vélez-Málaga comercializa unas 500 toneladas anuales, que importa principalmente de Brasil.

Esta Big Fruit es muy diurética, rica en vitamina A y C, fibra y proporciona gran cantidad de antioxidantes. Además de agua, contiene grandes cantidades de potasio, algo inestimable para el ejercicio físico. Contiene la enzima papaína que facilita la digestión y está indicada para personas que padecen acidez, gastritis o sufren digestión lenta.

Su sabor inconfundible la colocan en una posición privilegiada dentro de la nueva cocina saludable. En este sentido, es muy adecuada para elaborar postres, zumos, helados, jugos o yogures. Cuando todavía está verde, marida muy bien con sopas, estofados, y es un perfecto aliado de la cocina tailandesa. Cuando ya está madura, lo mejor es reservarla para mermelada o almíbar. Pero, ¿cómo sabemos que la papaya está lo suficientemente madura? Los técnicos de Tropical Millenium consideran que su punto de consumo se alcanza cuándo “adquiere un color amarillo”. Los expertos recomiendan “dejarla madurar junto a otras papayas a temperatura ambiente”. Si cede al presionar suavemente, está perfecta y podemos comerla. “Si toma un color mostaza intenso está sobremadurada”.

La papaya tenía todos los mimbres para convertirse en el cuarto tropical de Málaga tras el aguacate, el mango y la chirimoya. De hecho, la provincia llegó a contar, en su mejor momento, con hasta 10 hectáreas de cultivo. Pero este futuro tan prometedor ha quedado en suspenso por su falta de aclimatación. Hoy día, apenas sobreviven cuatro hectáreas, según fuentes de la delegación de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural en Málaga. En primer lugar, el árbol tiene una vida efímera que frisa los tres años, periodo tras el cual hay que arrancarlo y volver a plantar. Por otro lado, ofrece un ciclo frutal dispar pues, mientras la primera cosecha roza las 100 toneladas (por hectárea), cae hasta las 60 toneladas durante el segundo año. En verano, con una mayor oferta en el mercado español, los costes de producción no cubren gastos, lo que desanima a muchos agricultores. No obstante, el elemento decisivo es la falta de aclimatación al clima de Málaga ya que necesita una temperatura cálida y constante todo el año. “Aunque el árbol produce doce meses al año, el arco temporal en que la fruta está buena es muy estrecho cultivándose aquí”, señala Fernández. El directivo propone “seguir investigando” hasta encontrar una variedad que “se adapte  y se aclimate mejor para que pueda madurar en el periodo bueno de la Axarquía”.