Pitaya, la fruta exótica que gana adeptos

El interés de los agricultores andaluces por este cultivo tropical no para de crecer debido a su buen rendimiento y fácil cultivo

Conocida como fruta del dragón por su aspecto, la pitaya es una fruta tropical originaria de la zona de México y de América central de reciente implantación en Andalucía que goza de gran popularidad por sus propiedades nutricionales y beneficios. 

La particularidad de la fruta del dragón es que proviene de un cactus, como también ocurre con el higo chumbo. De forma ovalada, presenta unas espinas por fuera y multitud de semillas por dentro, al igual que el kiwi. Entre las variedades más comunes se encuentran la pitaya blanca, que tiene frutas de piel rosada con pulpa blanca; la pitaya roja, de piel y pulpa roja; y la pitaya amarilla, de piel amarilla con pulpa blanca.

Esta fruta exótica se va introduciendo poco a poco en nuestra cesta de la compra, ya que es reconocida como un súper alimento por sus propiedades saludables. El 90 por ciento de esta fruta es agua lo que hace que sea muy refrescante y con un bajo valor calórico, al apenas contener hidratos de carbono. Además, es rica en fibra, regulando el intestino, antioxidantes, minerales, como el hierro, calcio, fósforo, y ácidos grasos como el omega-3, que ayuda a combatir enfermedades cardiovasculares. También posee vitaminas B, C y E que favorece la absorción del hierro de los alimentos y la resistencia a las infecciones.

De sabor dulce y suave, la pitaya se puede consumir fresca, se puede incluir en las 

macedonias o se puede añadir a batidos. Incluso se puede usar para elaborar helados caseros, mermeladas o bizcochos.

La cooperativa Pitaya España, con sede en Velez-Málaga, apostó hace siete años por la introducción de este cultivo tropical en Andalucía, donde crece el interés de los agricultores por su buen rendimiento, su fácil cultivo y el alto precio que esta fruta alcanza en el mercado.

Pitaya España se convirtió en la primera cooperativa dedicada a la producción y comercialización de esta fruta en España y Europa. “Comenzamos a interesarnos por este fruto gracias a unos clientes que teníamos en Brasil y Ecuador y nos pusimos manos a la obra, introduciendo la planta madre en España”, señala Daniel Ruiz, uno de sus socios.

En la actualidad, desde este rincón de la Axarquía venden pitaya ecológica y nacional de distintas variedades y con una calidad excepcional. Además, tanto Daniel Ruiz como David Morales, también socio de Pitaya España, ofrecen asesoramiento a los agricultores desde el inicio de su proyecto hasta la obtención de resultados. Incluso realizan montaje de entutorados para riego y comercializan los esquejes necesarios para el cultivo de esta fruta. 

En Pitaya España cuentan con certificación ecológica tanto en planta como en fruta, “por eso a nuestros clientes lo que le vendemos es ecológico para poder comprarle la fruta con posterioridad”, explican ambos socios. “También es importante resaltar que el sistema de polinización que utilizamos no es el que hace todo el mundo, lo que nos permite obtener una alta producción, una fruta mayor y más sabrosa”, apuntan. 

Daniel Ruiz y David Morales exponen que la pitaya se puede adaptar perfectamente a cualquier tipo de suelo, “adaptando el montaje a las características de cada territorio”, y tiene un crecimiento muy rápido, pues al segundo año ya está produciendo fruta. Las ventajas de este cultivo es que requiere poca agua, un clima cálido y luminosidad, además de poder sembrarse en cualquier época del año. 

Comenzar con este negocio no tiene por qué ser caro. Así lo aseguran desde Pitaya España. “En 1.000 metros se pueden cultivar unas 1.200 plantas, con una inversión inicial de unos diez o doce mil euros. Entre el segundo y el tercer año podrías tener entre cuatro o cinco mil kilos de fruta, que se está cotizando a 4,5 o 5 euros el kilo, ya es un volumen importante de fruta y podrías hacer números”, detallan.

Actualmente, los clientes de Pitaya España suman alrededor de 15 hectáreas de cultivo en toda la provincia de Málaga, lo que supone unas 150.000 plantas, con una producción alta -que se estabiliza al quinto año- de unos 750.000 kilos de fruta. “Nos encontramos en continuo crecimiento por toda Andalucía, zona del Levante y las islas, esperando triplicar nuestro rendimiento cuando estas nuevas plantas comiencen a producir”, señalan desde la cooperativa.