Siete playas malagueñas donde desconectar este verano

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No son ni mucho menos las que más facilidades ofrecen de acceso, pero están entre las más codiciadas por quienes buscan tranquilidad en plena temporada estival. Así son las playas malagueñas en la que se puede desconectar este verano en la Costa del Sol. Sí, aunque parezca difícil, entre Manilva y Nerja, aún quedan algunas calas tranquilas en las que se puede tomar el sol y darse un baño sin agobios.

Éstas son tan sólo siete de las playas malagueñas donde se puede deconectar este verano.

  1. Playa del Cañuelo. Esta cala es una de las muchas que se encuentran en el paraje natural de los Acantilados de Maro. Se trata de una playa relativamente tranquila, ya que su acceso se tiene que hacer por lanzadera, ya que está prohibido el uso de vehículo a motor hasta el arenal (bajo sanción). Por tanto, es una buena opción para quienes buscan un día de playa diferente. Cuenta con dos chiringuitos, lo cual agradecen quienes no se quieren llevar consigo la comida y la bebida para echar el día. Sus aguas cristalinas y su protección entre acantilados son tan sólo algunos de sus atractivos.
  2. Playa de Mazagarrobo. En Torrox Costa también es posible encontra una cala relativamente tranquila en plena época estival. Eso sí, a diferencia de la anterior, allí no hay chiringuitos ni restaurantes para comer. Ni siquiera para tomarse un refrigerio. Está situado junto a la antigua carretera N-340 y cuenta con algunas plazas de aparcamiento junto al arcén. Eso sí, se recomienda llegar relativamente temprano para no tener que estacionar el vehículo muy lejos. De todas formas, hay un tramo de la Senda Litoral de Málaga que lleva hasta allí.
  3. Playa de Almayate. Bajo la atenta mirada del Toro de Osborne que hay en el cerro de Almayate, en el término municipal de Vélez-Málaga, se encuentra uno de los tramos de franja litoral más tranquilos que hay en la provincia. Es una playa con mucha variedad y con una oferta alternativa. Así, se pueden encontrar chiringuitos tradicionales, pero con un toque ‘chill out’ e incluso una zona para los amantes del naturismo.
  4. Playa de Los Rubios. En la parte más occidental del término municipal de Rincón de la Victoria, antes de que éste haga frontera con el de Vélez-Málaga. Concretamente, se encuentra junto al conocido como Barrio de los Judíos, en el núcleo costero de Torre de Benagalbón. Con una extensión de poco más de un kilómetro es una playa tranquila en el que no hay que renunciar a servicios. De hecho, suele haber hidropedales para alquilar y un tramo para hacer a pie en el bautizado como paseo ecológico. Junto al arenal hay una zona verde denominada La Serrezuela. 
  5. Playa de Arroyo Vaquero. En el largo litoral de Estepona, hay tramos tan tranquilos como éste, en una zona conocida también como Guadalobón. Está a unos ocho kilómetros del casco urbano, en un sitio algo pedregoso, que se recompensa con un sosiego inesperado en plena temporada alta en una de las perlas turísticas de la Costa del Sol. Dentro de esta playa hay una zona acotada para nudistas, conocida como Costa Natura. Eso sí, esta franja no cuenta con muchos servicios. Habrá que llevarse comida y bebida si se quiere echar el día sin salir del arenal.
  6. Playa de la Sal. Otra buena opción de la Costa del Sol Occidental es una de las calas que componen el pequeño, pero espectacular tramo litoral de Casares. En concreto, en la conocida como Playa de la Sal, que recibe el nombre de una torre vigía del mismo nombre, hay espacio para descansar y relajarse en un ambiente distinto, que rompe tópicos respecto al litoral malagueño. Además de disfrutar de un vestigio histórico tan importante como la antes mencionada atalaya, que, en realidad, pudo ser un castillo, por allí hay un bonito tramo de la Senda Litoral de Málaga y algunos establecimientos de restauración recomendables, como La Sal Beach.
  7. Punta Chullera. También conocida como Punta de Cala Sardina, ésta es la última gran playa del occidente malagueño. Situada muy cerca del límite con la provincia de Cádiz, es la más atlántica de las playas mediterráneas malagueñas. Al menos, se intuye algo de influencia de la zona del Estrecho. Aquí aguarda zonas acantiladas y pedregosas, pero también arenas muy tranquilas donde descansar en los días más bulliciosos del verano. Allí se conserva una torre vigía que divisa a la perfección el Peñón de Gibraltar, desde un lugar privilegiado que sorprende incluso a quienes repiten cada año.