Tartalís, el sabor de los sueños que se hacen realidad

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Desde hace cinco años Inma Lisbona consigue que las ilusiones y anhelos de los malagueños tomen forma con el fondant. Desde un obrador en Vélez-Málaga ha conseguido posicionarse en toda la provincia como uno de los referentes en tartas creativas artesanales, dulces tanto para fiestas personales como para eventos empresariales y corporativos.
Uno de los últimos encargos recibidos por Tartalís ha sido una tarta nupcial de donuts. Para que esta delicia se haya podido exhibir y saborear en Jardines del Trapiche, donde se celebraba el enlace, Inma le ha tenido que dedicar muchísimas horas de trabajo. Ejerce esta profesión con el mismo mimo y dedicación que un orfebre: primero hay que dar forma, sobre el papel, a las ideas que le transmite el cliente; después, selecciona los ingredientes cuidadosamente; después llega lo más laborioso y apasionante para ella, la elaboración del pastel.
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Cada pieza que sale de su obrador en la calle Poeta Joaquín Lobato, en Vélez-Málaga, es única y especial. Aquí los sueños son los que mandan y esta contable de formación, pastelera por vocación, es la que se ocupa de materializarlos y hacerlos comestibles. De sus manos han salido no solo tartas para bodas, sino cientos de creaciones a medida: una galleta oreo gigante, un estuche de maquillaje, una cazuela de cocina, personajes infantiles con mucho tirón, como los de la patrulla canina o Peppa Pig, una réplica de un libro al que se le puede dar un buen bocado…
Todo ello gracias a sus excelentes cualidades para el mundo de la repostería y a la magia del fondant, un ingrediente que descubrió hace cinco años y que ha cambiado su vida por completo.  “Una amiga me apuntó a un curso de decoración creativa y me enganchó este mundillo”, nos explica. A Inma Lisbona ya le atraía todo este tema y el conocer las mil y una posibilidades del fondant le terminó de enganchar.
Recuerda como si fuera ayer su primera obra de arte de azúcar, “un corazón por San Valentín que me hizo mucha ilusión preparar”. El boca a boca empezó a traducirse en nuevos pedidos hasta que decidió apostar por esta habilidad tan dulce y creó lo que hoy es Tartalís. La empresa atiende pedidos tanto de particulares como de empresas y cada vez son más los negocios de hostelería y restauración que confían en su buen hacer con la manga pastelera. Sus piezas son ya muy conocidas en el ámbito nupcial y algunas de ellas han aparecido ya en publicaciones tan prestigiosas como Telva o en la autodenominada ‘revista de las fiestas bonitas’, All Lovely Party.
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La señas de identidad de esta firma veleña son, por un lado, la calidad de todos sus productos. “Para la elaboración de cualquier tarta me ocupo de seleccionar los ingredientes uno a uno y me ocupo de preparar artesanalmente todos los componentes que va a llevar, nada de rellenos o cubiertas ya hechas. Todo se fabrica en nuestro obrador”, explica Inma. Eso es lo que permite que tenga un sabor tan especial, una delicia que derrite a los paladares más exigentes y que es otra de las características de Tartalis. Un tercer factor es la creatividad de todo lo que sale de su cocina. “El fondant te permite hacer prácticamente cualquier cosa que se te ocurra, puedes jugar con él, con los colores, con la decoración, y eso lo agradece el cliente, que siempre queda sorprendido con el resultado”, añade.
Todo esto lleva su tiempo, por lo que es importante que el consumidor contacte con ellos con tiempo para poder realizar el pedido. Dependiendo de la complejidad de la decoración, se puede tardar “entre hora y media y dos horas solo en los adornos del pastel, en el acabado”. Los previos también son muy laboriosos “pues se parte de cero, no como en aquellas pastelerías que apuestan por una fabricación más industrial y rápida”, comenta Lisbona.
Tartalis ha ido apostando por la innovación en otros aspectos y fruto de ello son las mesas dulces que lleva montando desde el año 2011, cuando apenas si se sabía de este servicio que tanto gusta en fiestas y eventos de todo tipo. “Me formé para ello, hice una formación específica en Barcelona y recuerdo la sensación que causó la primera que preparé en La Viñuela”, recuerda.
Este otro servicio está posicionando a la empresa en el sector de la moda y decoración nupcial, un ámbito con mucho potencial de crecimiento en el que el nombre de Tartalís ya suena con fuerza.