Verduras de verano: el festival del color y el sabor

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Aunque el verano coincide en Málaga con la plenitud de la fruta, también comporta la llegada de un buen número de verduras. Productos hortofrutícolas de kilómetro 0 que inundan mercados y tiendas de barrio. Ese olor fresco y el tono perfumado a tierra, nos descubre una materia prima de temporada, ideal para elaborar platos veraniegos y promover una dieta saludable.  Es el tiempo de los tomates, la lechuga, las coles, las berenjenas y los pimientos. Un verdadero arco iris de colores y tesoros culinarios. Dentro de Málaga, las principales zonas productoras se ubican en el Valle del Guadalhorce y la Axarquía, históricos enclaves de regadío de nuestra provincia.

El producto hortofrutícola más importante de la huerta malagueña es, sin duda, el tomate. La proliferación de su cultivo ha elevado la superficie hasta las 1.000 hectáreas con una producción que roza las 60.000 toneladas, señalan desde la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja).   Uno de los mejores ejemplos es el denominado Tomate ‘Huevo de Toro’, muy bien aclimatado. No obstante, se concentra en el Valle del Guadalhorce y, muy particularmente, en Coín. “Se trata de uno de los productos con más calidad que salen de la provincia”, destacan desde Sabor a Málaga. Su mayor virtud es la escasez de semillas y un interior bastante carnoso. Además, “en boca presenta un perfecto equilibrio entre acidez y dulzor”. Aunque se puede preparar ensaladas, gazpachos o sopas frías, lo mejor es degustar el Huevo de Toro en crudo, cortado a modo de ‘carpaccio’, regado con AOVE y una pizca de sal.

El pimiento es otra de los productos más versátiles de nuestra huerta. En Málaga los hay y muy buenos. Se localizan principalmente en las zonas de Axarquía y Guadalhorce. Hay censadas unas 510 hectáreas, que producen unas 20.000 toneladas. Poseen gran cantidad de propiedades beneficiosas. Son ricos en vitamina C, vitamina A, vitamina E además de B6, B2, B1 y ácido fólico. Además, contienen una alta proporción de potasio seguido del calcio, fósforo y magnesio. Tiene un arma secreta que es el betacaroteno. Principalmente, previene enfermedades como el cáncer, las cataratas, ayuda al corazón y protege contra las hemorragias cerebrales. Por otro lado tiene una gran capacidad antioxidante y resulta muy efectivo en las dietas.

Lechuga malagueña

La lechuga malagueña es otro de los aliados para refrescar nuestros paladares. La variedad que se cultiva en la provincia, es de tipo ‘mantecosa’ por el sabor aceitoso que deja en el paladar. Ofrece un tamaño medio con un cogollo bien pronunciado. Existen unas 330 hectáreas que producen 8.500 toneladas. La ‘Lechuga Malagueña’ se localiza en las zonas más fértiles de la provincia que coinciden con la vega del Guadalhorce. Esto es: Coín y Alhaurín El Grande.

La col Rizada es otra de las protagonistas. Con ella se elabora uno de los platos más típicos de la gastronomía malagueña: el Potaje de Coles o Berza Malagueña. Una suerte de receta que lleva magro de cerdo, pollo y tocino. También se le puede agregar costillas y algún embutido. La superficie ronda las 130 hectáreas, con producción roza las 4.700 toneladas. Las coles son muy ricas en vitamina C y K, betacaroteno, además de minerales como el potasio, magnesio, selenio y calcio. Mitiga el colesterol y previene algunos tumores.

La última verdura de la que vamos a hablar, es la berenjena. Málaga cuenta 150 hectáreas que nos permiten contar con 6.000 toneladas. Aunque su valor alimenticio no es muy elevado, su proporción de agua (un 90 por ciento) la hace perfecta para recetas estivales. No contiene grasa aunque sí vitamina A, B y C. El plato estrella de la gastronomía malagueña son las Berenjenas con Miel de Caña que pueden comerse, prácticamente, todo el año. También resultan idóneas cuando acompañan carnes y pescados. Ya lo dice el refrán: “son delicias en la mano, las berenjenas de la primavera y del verano”.

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Redactor todoterreno con más de 15 años de experiencia, en el mundo de la gastronomía, el turismo y la economía. Explorador incansable de los sabores, las cocinas del mundo y los nuevos hallazgos culinarios. Siente pasión por todo lo que rodea al mundo del vino y la enología. También de los productos de temporada y kilómetro 0, lo que viene en denominarse ‘slow food’. Hace suyas unas palabras de Cicerón: “el placer de los banquetes debe medirse no por la abundancia de los manjares, sino por la reunión de los amigos y por su conversación”.