La remolacha, de la medicina a producto vip en cocina

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La remolacha, también conocida como betabel, tiene su origen en África. Se estima que se comenzó a cultivar hace 4000 años, en la zona norte de este continente. Algunos yacimientos y pruebas arqueológicas, junto a textos asirios recuperados, dicen que las remolachas crecían en los Jardines Colgantes de Babilonia en el año 800 aC, pero la falta de información sobre la veracidad de estos jardines colgantes hacen de esta información una leyenda. 

De lo que sí estamos seguros es que los antiguos griegos cultivaban remolacha alrededor del 300 aC, aunque no usaban las raíces, solo comían las hojas, y con el paso de los años, este producto ha ido evolucionando hasta convertirse en lo que es hoy: un producto vip en cocina.

La producción de la remolacha en Andalucía

Según la Unión de agricultores y ganaderos de Andalucía (COAG), los datos de la campaña, que dio comienzo el 17 de junio, confirman que el volumen recolectado en las provincias de Sevilla y Cádiz, estas son las provincias con mayor producción del país, ha sido de 420.500 toneladas. Con este dato, la campaña total se cierra con una cantidad de 506.000 toneladas tipo, un 18,5% menos que en 2018.

Sin embargo, y a pesar de esta merma recolectora, la calidad de la remolacha recolectada es más notable que otros años, debido, en gran medida, a las suaves temperaturas estivales que han permitido la evolución del cultivo.

Beneficios de la remolacha para nuestra salud

Los valores nutricionales de este producto lo presentan como una excelente fuente de ácido fólico, así como de vitamina C y potasio. También contiene una cantidad apreciable de fósforo, y apenas aporta calorías, lo que la convierte en un alimento muy saludable para introducir en nuestra dieta diaria. Otros nutrientes que se encuentran en grandes cantidades son las vitaminas B1, B2, B3 y B6, y los minerales hierro y yodo. 

La remolacha además, tuvo usos medicinales en la antigüedad, y con el paso del tiempo, estos beneficios se han ido adaptando a nuestro tiempo. Por ejemplo, la betanina, que es el pigmento rojo que da color a la remolacha, se trata de un flavonoide con potente agente anticancerígeno. La ingestión de esta planta reduce el riesgo de aparición o propagación de esta enfermedad. También, el zumo de remolacha, específicamente, reduce la presión arterial gracias al aumento del óxido nítrico en nuestro cuerpo, dilatando los vasos sanguíneos. 

La remolacha además ayuda a personas con problemas asmáticos, gracias a su vitamina C; a personas con cataratas, gracias a una sustancia llamada betacaroteno; a atletas, ya que es rica en carbohidratos… entre otros.

Su uso en cocina

Por último, su uso en cocina es infinito y muy particular, ya que de la remoclacha se utiliza tanto la raíz como sus hojas, y se puede tomar cruda, asada, frita, cocida, al vapor, a la plancha, encurtida, sola o con otros ingredientes. Aunque es cierto que la remolacha tiene un sabor muy característico si se toma sola, por ello suele ir acompañando a ensaladas, ensaladillas, rallada o cocida. 

Humus de remolacha

A la hora de comprar en los mercados, un buen consejo es elegir manojos con hojas y tallos intactos y cuyos bulbos sean de tamaño similar, con raíz pequeña. Para su conservación, mejor no congelarla, ya que puede llegar a perder muchas propiedades, simplemente dejar enfriar en el frigorífico.