Entrevista con Carmelo Martín y Francisco Rodríguez, gerentes de El Radar

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“Hemos seguido con una cocina tradicional de freiduría-marisquería,

innovando en algunos aspectos”

Si hubiera que hablar de una marisquería con solera y tradición en Torre del Mar, con una incomparable oferta en platos de pescado y marisco, donde sentirnos tratados como en casa, estaríamos pensando en El Radar, frente al paseo marítimo. Con la máxima de garantizar la calidad en sus productos, directos del puerto de Caleta de Vélez a nuestra mesa, así como su tradición culinaria y el buen hacer en sus recetas, lo convierten en uno de los establecimientos de confianza y preferidos por los amantes del pescaito frito o preparado a la plancha.

Desde el año 1981 es un largo período de un local con historia como El Radar….

Así es, lo inauguramos el 5 de junio de 1981, cuando apenas había aquí opción de hostelería, solamente contábamos con unos pocos merenderos y cuando el paseo marítimo era de albero. Llegaban aquí los pescadores, echaban sus partidas… y el éxito para seguir fue el día a día, dando una calidad a buen precio y haciendo una clientela a base de constancia y perseverancia.

Y como punto fuerte, vuestro pescado y marisco, ¿cuáles son las preferencias de los clientes?

Todo tipo de pescado frito y marisco, que es nuestra especialidad, y aquí en El Radar no puedes dejar de probar la rosada frita, el bacalao salteado con gambas y almejas, pulpo a la brasa que recomiendo mucho, o las conchas finas y las vieiras al pilpil.

Además, en vuestra carta contáis con platos Sabor a Málaga…

Sí, apostando por la zona y por nuestra tierra, ya que tenemos la suerte de tener unos excelentes productos en agricultura y pesca. Tenemos pimientos asados a la leña, las croquetas caseras de jamón ibérico y bacalao, las berenjenas con miel de caña,… En ese sentido hemos seguido con una cocina tradicional de freiduría-marisquería, innovando en algunos aspectos. Cambiar el aceite es muy importante para nosotros, trabajando con un aceite muy limpio. Trabajamos con plancha, fritura, parrilla y cocido en nuestros platos.

Desde principios de la década de los ochenta, vuestra clientela será muy variada…

Nuestros clientes son fieles, y es más, han ido de generación en generación, venían abuelos, después su hijos y llegando a sus nietos, hasta tres generaciones. Es un perfil de cliente muy cotidiano podríamos decir, desde el trabajador que viene a comer hasta las familias que se reúnen aquí.

¿Y para esta época, ya ante la cercanía del invierno, que ofrecéis?

Pues tenemos sopa de marisco o caldo de pintarroja para el invierno, que está calentito y un poco picante, una receta de antaño y muy arraigada en Málaga.

¿Además de pescado contáis con otros platos demandados por la clientela?

Sí, la fideuá y la paella en determinados días porque la gente nos lo demandaba, que nos da para unas setenta u ochenta raciones, que lo preparamos fuera, en vivo; y que sobre todo al cliente extranjero le encanta. El jueves hacemos la fideuá y los sábados es el día de la paella. Además en vinos contamos con una buena carta, apostando por los de Málaga, tanto de riberas como de tintos.

En postres también contáis con varias opciones…

Sí, tenemos postres caseros que hacemos aquí como son la crema de yogur con arándanos o con mango, éste último es un producto de la zona de la Axarquía, y lo que comenté antes, hay que fomentar el consumo de nuestros productos.

¿Y las perspectivas de futuro?

Seguir haciendo feliz al cliente, te sientes realizado cuando das un servicio y ves la felicidad de la gente. La economía no es lo importante, es una de las bases sin duda, pero lo mejor es ver feliz a los que vienen a comer. La gastronomía es un parte muy importante para nosotros, y cuando los clientes te lo agradecen, te das por gratificado tras todo el esfuerzo.