Entrevista con Pedro Morales, gerente de Bodegas Lunares

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“La gente que visite la Serranía debe volver a casa hablando de la Ronda monumental, de la feria, de la Goyesca… ¡y de nuestros vinos!”
En el año 2003 plantaron los primeros viñedos, en 2010 salió al mercado su primer vino, Altocielo, y desde dos meses está al frente de la Asociación de Bodegueros y Viticultores de la Serranía de Ronda. Pedro Morales es una de esas personas que puede presumir de combinar a la perfección pasión y devoción al frente de esta organización y dirigiendo Bodegas Lunares de Ronda. ¿El objetivo? En lo particular, mantener la calidad del producto; en lo que se refiere al sector vitivinícola, posicionar la región como destino del enoturismo. “Atractivos no nos faltan”, adelanta. 
¿Cuál es la semilla de lo que hoy es Bodegas Lunares? 
La nuestra es una empresa familiar que empezó en el año 2003, cuando plantamos nuestro primer viñedo, de donde saldría Altocielo, el vino con el que arrancó todo esto. La primera añada data de 2008 y salió al mercado en 2010, que podría decirse que es oficialmente cuando nació Bodegas Lunares.
Todo empezó en familia y así sigue, ¿no? 
Así es. Mi padre fue el que tuvo la iniciativa de adquirir la finca hace ya 16 años. Mis dos hermanos, mi madre y yo lo apoyamos en todo y actualmente somos él y yo los que nos dedicamos en exclusiva a este oficio, siempre contando con la colaboración de ellos.
De ese primer terreno a lo que sois a día de hoy. ¿Cómo habéis ido sembrando el camino para ahora poder recoger el nombre que ya empezáis a tener en este mundillo?
Empezamos con tres hectáreas primero, Altocielo, que da nombre a ese primer lanzamiento. Después nos hicimos con otras tres en Ronda la Vieja y tenemos otras tres más en arrendamiento, todas ellas en la Comarca. De aquí salen las uvas para nuestros vinos tintos, blanco y rosado. En estos seis años se ha pasado de 4.500 botellas a unas 30.000, 20.000 de las dos marcas de tinto –Lunares Tinto y Alto Cielo– que comercializamos y las otras 10.000 que se reparten entre el rosado y el blanco –Lunares Blanco y Lunares Rosado.
¿Dónde podemos encontrar actualmente vuestro producto?
Se vende fundamentalmente en Ronda, Marbella, Málaga y alrededores. También trabajamos con puntos de venta en Cádiz, Sevilla, Córdoba, Almería, Granada… y en otros puntos de España, como es el caso de Madrid, Alicante, Albacete, Barcelona e incluso a nivel internacional, en Suiza y Holanda. Para adquirirlo hay que ir a tiendas especializadas o bien en espacios muy concretos, como es el Gourmet de El Corte Inglés o en Makro. Otro sitio en el que podrá comprarse en breve es en nuestro Hotel Bodega, un proyecto que pronto verá la luz…
Un paso adelante en su expansión, ¿qué puede adelantarnos de esta nueva línea de negocio? 
Se trata del antiguo hotel El Juncal, que estaba anexo a la bodega, pared con pared. Hemos adquirido la finca al completo y estamos reformándola para poder acondicionar un complejo turístico de calidad, enfocado al mundo del vino, al enoturismo, con pocas habitaciones pero con un cuidado máximo de los detalles. Ideal para eventos, bodas, presentaciones o turismo en general. Esperamos poder inaugurarlo a finales de este mes. Serán unas instalaciones completamente novedosas en la Serranía.
Este es un concepto que está funcionando muy bien en otras regiones. ¿Cuáles son las otras piezas que conforman este plan de expansión de Bodegas Lunares? 
Pues la idea que tenemos es en un plazo de unos 7-10 años poder llegar a una producción de alrededor de 60.000 botellas. Para ello necesitaremos ampliar nuestras zonas de cultivo, adquirir nuevas hectáreas, y en todo esto estamos trabajando. Siempre cuidando que la calidad del vino sea muy alta y se aprecie entre los consumidores.
¿Cuáles son las señas de identidad de sus vinos? ¿Qué cualidades querrían proteger y promocionar?
En general podemos presumir de tener unos vinos muy sabrosos, que se te quedan en la boca. Tienen una persistencia muy larga y no solo en el caso de los tintos, sino también en el rosado y el blanco. Son contundentes y acompañan muy bien las comidas. Tienen cuerpo, son frescos y al final resultan muy equilibrados al degustarlos.
Su afán por posicionar los vinos de Ronda va más allá de sus intereses particulares, como demuestra el estar al frente de la Asociación de Bodegueros y Viticultores de la Serranía de Ronda. ¿Cuántas empresas forman esta organización?
Somos 26 socios y no solo bodegueros sino también viticultores. Empezó a funcionar en el año 2003, son ya 13 años de funcionamiento ininterrumpido, y por la dirección han pasado excelentes profesionales como Paco Retamero, Pedro Morales López, José María Losantos,  y ahora estoy yo en el equipo directivo.
¿Cuál es el objetivo principal de la misma? ¿Con qué retos ha tomado los mandos?
Principalmente vamos a trabajar por saber cómo canalizar el flujo enoturístico que está ahora tan en auge para optimizar al máximo todos los recursos que tenemos en la zona. La conjunción de un maravilloso patrimonio histórico y artístico ya es muy atractivo. A ello hay que unir los hoteles, restaurantes, los bares, tiendas especializadas en vinos, bodegas… Hay que tejer una red de servicios para este turismo tan especializado que permita a Ronda destacar como destino para los amantes de la gastronomía y los buenos caldos. Nuestra Comarca es uno de los lugares más visitados de la provincia, cada día llegan muchísimos visitantes tanto nacionales como internacionales y hay que saber sacarle provecho a todo ello. El objetivo es que quienes pasen por aquí se vayan hablando de la Ronda monumental, de la feria, de la Goyesca… ¡y de nuestros vinos!