Marta Ghigliotti joven promesa de la gastronomía malagueña

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Marta Gigliotti tiene 21 años, de madre española y padre italiano. Hasta ahora ha estado viviendo en el norte de Italia, pero se ha trasladado hasta la Costa del Sol porque le gusta mucho la gastronomía española. Entre el haber de sus premios consta el concurso de Marbella Crea, Málaga Crea, “Jóvenes Talentos, Cuatro Culturas” (Córdoba) y alguno que otro más. Además, recientemente quedó como novena finalista en “Maestros de la Tapa Cruzcampo”, certamen que se celebró en Madrid, hace un mes.

Marta Ghigliotti tiene 21 años, de madre española y padre italiano, es una joven promesa de la gastronomía malagueña. Hasta ahora ha estado viviendo en el norte de Italia, pero se ha trasladado hasta la Costa del Sol porque le gusta mucho la gastronomía española. Entre el haber de sus premios consta el concurso de Marbella Crea, Málaga Crea, “Jóvenes Talentos, Cuatro Culturas” (Córdoba) y alguno que otro más. Además, recientemente quedó como novena finalista en “Maestros de la Tapa Cruzcampo”, certamen que se celebró en Madrid, hace un mes.

En el concurso Málaga Crea ésta joven promesa de la cocina elaboró un plato en tres horas, “Sopa Cachorreña con pañuelo de bacalao y Carpaccio de gambón”, lo que la llevó a hacerse con el premio de la modalidad “Cocina salada”. Marta decidió combinar la tradición italiana del carpaccio con un plato tan malagueño como es la sopa cachorreña. “Siempre que puedo introduzco la comida italiana y la malagueña, una conjugación de ambas en las que puedo desarrollar toda mi esencia”.

¿Cuando eras pequeña y tenías sueños estaba la cocina entre ellos?

Bueno, cuando tenía 12 años vine una semana de vacaciones en junio a España, a casa de mi tía que vive por la zona de Benahavís. Ella, que es profesora de la Escuela de Hostelería de Benahavís “Sabor a Málaga”, estaba ya finalizando con sus clases y me llevó un día a su trabajo. Me encantó el buen rollo que se transmitía entre el alumnado y el profesorado. La gente estaba contenta, transmitía felicidad mientras elaboraban los platos, incluso había un grupo haciendo galletas y me puse con ellos. Para mí en aquel momento fue un juego, un sueño que más tarde pude hacer realidad. En Italia, el bachiller dura cinco años, y no es como aquí que hay diversas materias. En Italia se puede elegir también hostelería. Y ahí entré a estudiar bachillerato de hostelería con 14 años, en el plan de estudios italiano esta modalidad de bachiller contempla desde sala, recepción, gestión…Pero no practican mucho la cocina. Más teórico que práctica. La Universidad de Hostelería de Italia termina teniendo clases muy teóricas. Yo lo que quería era practicar, así que me vine a Málaga, tuve la posibilidad de entrar en la escuela de Benahavís y estudiar la cocina tradicional malagueña. Aquí se invierte el proceso, practicamos sobre la teoría.

¿Cuáles han sido tus logros?

Ganar premios es un logro, pero me resulta más gratificante conocer a gente, viajar por la geografía española y conocer lugares. En realidad, es la experiencia de vivir el momento en el que me presento a un concurso.

¿Cuándo te inspiras?

Todo lo que estoy aprendiendo, seguramente lo he comido en casa de mi abuela cuando era pequeña, por lo tanto es ahí donde me inspiro, en lo más básico de la cocina tradicional de la abuela, es importante el sabor pero también la técnica y que el emplate sea bonito. También por eso me inspiro cuando salgo a comer a la calle y voy a restaurantes de reconocidos chefs, donde lo que más me llama la atención es la forma de presentarlo y que, además, se presenta como un plato elaborado.

¿Cuando vas a casa de tu abuela cocináis juntas mano a mano?

Bueno, ella es muy tradicional cuando se pone a cocinar yo le pregunto cómo lo hace o qué porcentaje de ingredientes utiliza. También al revés, ella aplica varios consejos de la forma que yo he aprendido, pero normalmente continúa en su línea tradicional (risas).

¿Qué destacarías en tu estilo de cocinar?

Me encanta utilizar la mayoría de productos malagueños, por ejemplo, la naranja del Guadalhorce y el boquerón o la sardina. Intento poner lo máximo de la zona en mis platos. El vino Málaga Virgen dulce.

¿Te inspiras en alguna persona?

Seguramente en mi tía Yolanda Hernández, la admiro muchísimo porque es la que siempre me acompaña en todo lo que hago, la que me ayuda y me da consejos. Es la que me está formando, no sólo como cocinera sino como persona, me está enseñando sobre actitud, lo que se necesita para ser una buena cocinera.

¿Cuál es tu plato preferido?

Sin lugar a dudas, la sopa cachorreña. La probé por primera vez en casa de mi abuela, en el patio tenía naranjas que empleó para la elaboración del plato. Yo pensé ¿cómo puede estar tan buena una sopa con naranjas? Porque introducir una fruta en un plato de cuchara me llamó mucho la atención. Lo de la naranja me ha llamado mucho la atención, para mí ha sido mi mayor descubrimiento porque en Italia no se elabora, y aquí sí.

Tus sueños de pequeña se han cumplido, ahora. ¿Cuáles son tus sueños para el futuro?

He enviado la solicitud para entrar en la “Basque Culinary Center”, que es la mejor escuela culinaria del mundo. Ese es uno de mis sueños y espero que se cumpla.