“Tras 40 años, Palette es un verdadero referente en la gastronomía”

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Luisa Giráldez, gerente de restaurante Palette, nos cuenta como se consigue destacar en el sector hostelero comenzando desde cero

Los caminos de la hostelería son misteriosos. A veces no importa si te has formado en una gran escuela gastronómica o en los mejores restaurantes de la ciudad, a veces, la pasión por el sector y el amor a un negocio son suficientes para cosechar éxito. Luisa Giráldez es un claro ejemplo de ello. Tras acabar sus estudios administrativos, Luisa comenzó a trabajar en Palette llevando las cuentas, para posteriormente convertirse en jefa de personal y, finalmente, hacerse con la gerencia del restaurante en el año 2008. Desde entonces, y tras años de duro trabajo y amor por el sector, Luisa ha conseguido erigir a restaurante-pizzería Palette como lo que es hoy, un referente gastronómico en Torremolinos.

¿Por qué decidiste entrar en el sector hostelero? 

Realmente no lo decidí, surgió. Cuando acabé mis estudios administrativos, el local Palette, regentado por un inglés, decidió contratarme para llevarle las cuentas. Con el paso de los años, el jefe, muy contento con mi trabajo, decidió hacerme jefa de personal. Seguí trabajando duro hasta que en el año 2007, tras su fallecimiento, mi marido y yo decidimos comprar el local y seguir en el sector hostelero. 

¿Cuál ha sido el mayor reto profesional en la hostelería?

Mi mayor reto profesional en hostelería ha sido coger un negocio completamente orientado al turista extranjero, basado en cocina de mala calidad, elaboraciones simples, bebidas enormes y precios muy altos, y convertirlo en lo que es hoy, un referente en Torremolinos tras cuarenta años de existencia.

El loca tenía “mala fama” a pie de calle, en el sentido de que no era un establecimiento para gente local. La calidad era muy mala y los precios altos. Conseguir revertir todo eso ha sido un verdadero reto que realmente creo que hemos conseguido.

¿Cómo nace Palette como pizzería?  

En el año 1966 se inaugura La Nogalera, que era un complejo de viviendas de lujo. En la parte baja de este complejo, a pie de calle, había un espacio conocido como el Pueblo Andaluz. Este estaba lleno de galerías de arte y, justo en el centro, había un local, el cual un empresario belga compró y le puso el nombre Palette. El nombre hace referencia a la paleta de pinturas de un artista. Posteriormente, mi jefe inglés lo compró y respetó el nombre, al igual que hice yo en el año 2008. 

Palette nace como restaurante a partir de 2008, cuando decido que la estacionalidad en el negocio nos vienen muy mal, y con el estilo de gastronomía que se estaba realizando, tras 6 meses de trabajo, mi personal se iba y no podía mantener una buena plantilla. De esta manera comenzamos a buscar una forma y estilo que atrajera también al cliente autóctono, de manera que comenzamos a ganar prestigio y aún más nombre.

¿Cuál es el factor diferencial de Palette?

La calidad de sus platos, de su producto. Sin ninguna duda. Hace dos años contratamos al chef con estrella Michelin, Kisko García. La idea era que nos asesorara a la hora de elaborar la carta y formara a nuestro personal. Es ahí donde damos el paso definitivo a una cocina especializada, con buen criterio, grandes productos y mejores elaboraciones.

Kisko nos obliga a comprar el producto que el elige y nos ha formado desde el principio para sacarle el mayor partido a cada alimento, a cada elaboración. Así que, la calidad del producto sería nuestro gran factor diferencial. 

¿Cuál es vuestra filosofía para con el cliente?

El cliente tiene que recibir una experiencia total. Queremos que se sientan tan bien que tengan la necesidad de volver. Eso es lo más importante. No nos vale que vengan, estén a gusto y se vayan sin más. La fidelización es nuestra filosofía. 

¿Qué estilo de cocina predomina en Palette? ¿Por qué?

Cuando dimos el cambio de un bar orientado al turista extranjero al estilo de cocina actual, empecé a hacer cursos y formaciones. En todos ellos me decían lo mismo, “define tu restaurante y a dónde quieres llegar”. Entonces sabía que quería cambiar, pero no sabia cómo.

Finalmente decidimos que íbamos a poner una pizzería, pero al no estar especializados totalmente en esta elaboración, decidimos introducir algunos platos de pasta. El restaurante pasó a llamarse pizzería-restaurante Palette. Sin embargo, ahora, con la llegada de Kisco García, el concepto de pizzería pasa a un segundo plano, aunque sigue siendo importantísima, ya que hemos introducido platos muy elaborados con productos de una grandísima calidad muy lejos de las pizzas.

Hemos vuelto a invertir el orden del nombre del local y ahora se llama restaurante-pizzería Palette, y estamos centrados en comida mediterráneas, pizzas incluidas, por supuesto.

¿Qué plato representa mejor el estilo de Palette?

Todos los platos más representativos de la carta son aquellos que llevan el nombre de Palette. Al definir el nombre como la paleta de colores de un artista, su característica principal es esa misma, la cantidad de colorido que ponemos en estas elaboraciones. Son las que más se identifican con la marca.

Lleváis 40 años en el mundo de la hostelería, ¿cómo ha cambiado el sector a nivel local? ¿Cómo creéis que ha sido vuestro balance?

Ha cambiado muchísimo. Antes eran todos locales para turistas extranjeros con bebidas enormes, comida malísima y precios desorbitados. Ahora es todo más elaborado, el cliente es más selecto y sabe lo que quiere. Son mucho más sofisticados que antes. En definitiva, ha sido el cliente el que ha cambiado, y nosotros nos hemos adaptado.

Y en cuanto a nuestro balance particular, realmente creo que ha ido muy, muy positivo. No tenemos nada que ver con lo que éramos hace tan solo cinco años. Hemos evolucionado y adaptado al nuevo cliente muy rápido y nos hemos convertido en referentes.

¿Podemos esperar novedades en Palette para este año 2020?

Conseguir el sello de “Sabor a Malaga” es nuestra principal prioridad. Ya tenemos todos los requisitos para ello. Solo nos falta algo de “papeleo” y que nos coloquen el distintivo.