Aquí hay tomate… y del bueno

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En la cocina es uno de los protagonistas, está presente en cualquier plato. El complemento perfecto y fundamental para nuestras ensaladas, gracias a ellos preparamos exquisitos y sabrosos gazpachos y salmorejos para combatir las altas temperaturas y es un indispensable en cualquier salsa para acompañar determinados platos como pueden ser pastas, pescados o carnes. El tomate forma parte de nuestra dieta mediterránea, y es que nos damos cuenta de que no podríamos vivir sin él: da color a nuestras recetas y además tiene múltiples propiedades que son muy beneficiosas para nuestra salud.

Como es bien sabido, este fruto es originario de Sudamérica, de países como México, Chile o Colombia y que estaba muy presente en la cocina de la civilizaciones aztecas y mayas. Su denominación procede del término azteca Xictomatl, cuya tradución sería algo así como ‘ombligo de agua gorda’. Cuando los españoles llegaron durante la época de la Conquista americana, distribuyeron el producto por distintos países europeos y asiáticos, y fue ganándose un merecido hueco en el recetario de distintas naciones.

Entre sus valores nutricionales hay que destacar su contenido rico en agua e hidratos de carbono, además de ser una importante fuente de vitaminas y minerales, como puede ser la vitamina A, que mejora nuestra visión, y la C, que constituye un antioxidante natural. Entre sus componentes también hay que poner de relieve el hierro y el potasio. El tomate nos ayuda a la prevención de enfermedades cardiovasculares al favorecer la circulación de la sangre, garantiza el tránsito intestinal y tiene propiedades diuréticas.

Y es precisamente en la provincia de Granada, en distintas zonas como pueden ser la comarca de la Vega granadina, en la Costa Tropical o Alhama, en la que se centra principalmente su producción, tanto en invernaderos como al aire libre, y donde numerosas empresas y cooperativas se centran en su comercialización.

Desde la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores de Granada (ASAJA Granada) tienen contabilizadas durante el pasado ejercicio 2018 un total de 4.073 hectáreas dedicadas al cultivo del tomate, de las que la mayoría, un total de 3.484 hectáreas, corresponden a zonas de invernaderos mientras que 589 se encuentra ubicadas al aire libre.

En cuanto al volumen de producción,durante la pasada anualidad se contabalizaron 367.612 toneladas de tomates, y entre las que se registran las mayores cantidades son los cherries, pequeños frutos que principalmente se concentran en la zona de costa, así como los de la variedad daniela, que son los más acordes para utilizar en las ensaladas.

Perro también resaltan otras variedades que le dan un valor añadido al cultivo granadino y que son muy apreciados en el mercado. De la Vega de Granada podemos destacar dos de ellas muy reseñables, como son el tomate huevo de toro y el tomate morado. El primero de ellos se conserva en esta comarca así como otros pueblos cercanos como pueden ser Loja o La Peza, y entre sus principales características que lo hacen reconocible nos encontramos con su carne densa así como su gran tamaño con respecto a otras variedades. En el caso del tomate morado es jugoso, de un tamaño considerable (aunque no llegando al del huevo de toro) y de una piel muy fina. También otras muy apreciadas son la variedad cherokee, el marazul o el rosa.