Calabaza: otoño anaranjado en la cocina

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calabaza

Lo mismo se utiliza para hacer una suave crema de verduras que para preparar cabello de ángel para repostería. Se consume igual en crudo, como ingrediente en ensaladas, en bocadillos y entremeses, que en batidos y potitos para bebés. Nos referimos a la calabaza, uno de los cultivos  propios del otoño, una verdura de cáscara dura, de piel suave y anaranjada, que ofrece una pulpa y una semilla tan jugosa como rica en vitaminas y minerales.

Este alimento, que se cultiva de manera significativa tanto en Málaga –Axarquía y comarca de Antequera– como en la Comunidad Valenciana, tiene infinidad de nutrientes y componentes que son fundamentales para llevar una alimentación equilibrada. Tiene un alto contenido en betacaroteno, un antioxidante que ayuda a reforzar el sistema inmunológico. A la vitamina A que conlleva se le presuponen efectos positivos sobre la piel, los pulmones, las membranas mucosas e incluso previene las afecciones visuales.

A esta larga lista de ‘pros’ hay que añadir su importante aporte en fibra, que facilita la regulación del tránsito intestinal y de los niveles de azúcar en sangre. Y también el potasio, otro de los minerales que contiene la calabaza, imprescindible para el cuerpo humano porque controla la actividad eléctrica del corazón, mantiene un crecimiento normal del cuerpo y produce proteínas, entre otras muchas cualidades.

Un último apunte arrancará la sonrisa de nuestros lectores, sobre todo si han consumido esta verdura recientemente… ¿Sabíais que tomar calabaza puede ayudar a nuestro estado anímico? Sí, sí, como leéis. El triptófano es un aminoácido esencial de las proteínas que produce serotonina, la conocida como ‘hormona de la felicidad’. Así pues, este alimento que tiene forma de sonrisa enorme y que se utiliza además como divertimento y ornamentación en fiestas como Halloween puede aportar su granito de arena para que todos estemos más contentos.

La calabaza a la mesa, en plato, bol o vaso

El uso culinario de esta verdura es bastante amplio y variado, aprovechándose prácticamente todo, las semillas, la pulpa e incluso la cáscara. Se asocia especialmente a la cocina tradicional española pero en los últimos años la alta gastronomía ha recurrido a la calabaza como ingrediente de propuestas culinarias muy innovadoras.

Tenemos un delicioso ejemplo en la provincia de Málaga, en Sollo, donde Diego Gallegos ha incluido durante alguna temporada su calabaza agridulce con huevas de salmón en alguno de sus menús degustación. El genial Dani García es otro estrella Michelin que ha ‘confiado’ en esta materia prima para algunas de sus propuestas. En su ‘currículum’ gastronómico figura su versión del caldo de olla gitana con garbanzos al que le da un toque especial con calabaza o también el cochinillo con calabaza a la naranja.

Del recetario malagueño podemos rescatar distintas recetas hechas con calabaza.

La cocina de a pie, como ya señalábamos anteriormente, tiene a esta verdura como un producto fundamental, especialmente en otoño e invierno, cuando llega la temporada del cuchareo. Las cremas de calabaza son probablemente de las recetas más conocidas y no por ello menos valoradas por los aficionados al buen comer. Hay variaciones sensibles a la hora de elaborarlas y cada vez más personas apuestan por añadirle otros alimentos –huevo cocido, picatostes de pan frito, jamón serrano– que dan un plus a este plato de tanto arraigo popular.

Del recetario malagueño podemos ‘rescatar’ deliciosas ideas para cocinar esta verdura. Una de ellas es la cazuela de calabaza, muy típica de Vélez-Málaga y Algarrobo –Axarquía en estado puro–, que se prepara con calabaza, cebolla, pimientos, langostinos, almendras, pan, ajo y almejas. Muy sencilla pero igualmente sabrosa y saludable es la calabaza frita, para lo que se necesita solo la verdura y pan duro –más los aderezos, ajo, vinagre, aceite, orégano, perejil, sal.

Otras maneras de aprovechar las numerosas propiedades beneficiosas que tiene la calabaza es tomarla en en batidos o bien en crudo, cortándola en dados o en tiras, para ensaladas, en sandwiches y bocadillos.

No hay excusas pues para no incorporar esta verdura de temporada a nuestras cocinas, si aún no lo hemos hecho: versátil, idónea tanto para platos de cuchara como para degustar en crudo, y con numerosas aportaciones saludables para nuestro organismo.