Chocolate caliente con vino: Hygge, oxitocina y San Valentín

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Si aún no has escuchado hablar sobre el “hygge”, la víspera de San Valentín es un momento ideal. Hay quienes piensan que los daneses son los más felices del mundo gracias al hygge: un concepto que engloba todo aquello que les (y nos) hace sentir confort, relax y calidez.

Si aún no has escuchado hablar sobre el “hygge”, la víspera de San Valentín es un momento ideal. Hay quienes piensan que los daneses son los más felices del mundo gracias al hygge: un concepto que engloba todo aquello que les (y nos) hace sentir confort, relax y calidez.

Ellos lo relacionan con la tenue y dorada luz de las velas, la compañía sin pretensiones, bebidas calientes, comida dulce, la chimenea, juegos de mesa, texturas como la lana, la madera, la porcelana… y todo con un rollo vintage que emula la nostalgia y el story-telling de las cosas.

Todo lo relacionado con el hygge y ese placer en las pequeñas cosas tan característico de la slow life hace que su (y nuestro) torrente sanguíneo se inunde de oxitocina, la llamada “hormona del amor”, la culpable de que sintamos confianza, seguridad y estemos dispuestos a cooperar. Podríamos decir que esta neurohormona es una especie de “pegamento social”.

Quizás a estas alturas estés pensando “muy interesante, pero ¿qué tiene esto que ver con la gastronomía?”… La cuestión es que alimentos como el chocolate, rico en feniletilamina, ayuda a suplir las carencias de oxitocina, o lo que es lo mismo: nos reconforta, relaja y hace sentir calidez.
Sí, igual que el hygge.

Es por eso que este San Valentín, la fiesta del amor, he querido apostar por una receta un tanto diferente:
– La receta da para 4 tacitas. Puedes disfrutarla solo y guardar algo para luego, en pareja y repetir, o con amigos y familiares. ¿Quién dijo que el amor era algo exclusivo de la pareja?
– Sea cual sea tu situación, el chocolate te hará sentir las bondades de la oxitocina y el vino te ayudará a relajarte y desinhibirte.

Enciende unas velas, coge una manta y disfruta de este brebaje amoroso:

RECETA:
– 2 vasos de leche vegetal (yo he utilizado leche casera de anacardos)
– ½ vaso de vino tinto (te recomiendo que elijas un buen tinto de Ronda)
– Endulzante al gusto (yo utilicé 8 cucharitas de azúcar de coco)
– 2 cucharadas de cacao puro en polvo
– El interior de 1/3 de vaina de vainilla
– Una pizca de canela
– Una pizca de cardamomo
– Una pizca de ralladura de naranja (si tienes naranjas sanguinas, mejor que mejor)

PROCEDIMIENTO:
– Calienta en una olla la leche con las especies, el azúcar y la pizca de ralladura de naranja y disuelve el cacao. Es importante que no llegue a hervir.
– Añade el vino y calienta sin que hierva.
– Sirve en tazas. Si te gusta el picante puedes añadir unos copos de chili para decorar.