Hostelería social: cuando se junta la inclusión y el amor por los fogones

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La escuela de cocina profesional “El Golimbreo” dedica gran parte de sus esfuerzos a ayudar a personas en riesgo de exclusión social a través de la hostelería

La exclusión social es un problema que, a veces, se sufre en un silencio atronador que hace perder hasta la esperanza de integración. Esta “enfermedad” que ataca a la sociedad posee una cantidad de tentáculos infinita que dejan en nuestro país a miles de personas con problemas a la hora de relacionarse, de encontrar trabajo o simplemente de vivir una vida normal. Sus largas extremidades se expanden desde la exclusión por diferencias económicas, discapacidades físicas o mentales, hasta por niveles de estudios o problemas pasados con la justicia, entre otros.

Sin embargo, todo el mundo tiene derecho a una nueva oportunidad de hacerse valer, de cambiar, de apostar por el reciclaje de una vida en llamas. Miguel Ángel Herrera, gerente de la escuela de cocina El Golimbreo, es una de esas caras sociales visibles que apuestan por la inclusión de estas personas a través del trabajo entre fogones. 

El Golimbreo: una escuela donde no solo se enseña a cocinar

El Golimbreo nace en el año 2017 como una de las ramas de Rustic Experiencie, empresa dedicada a ofrecer experiencias gastronómicas únicas. Dicha extremidad se crea en forma de escuela profesional de cocina. Conocedor del brillante futuro que augura la industria de la hostelería, Miguel Ángel, quien lleva estudiando y trabajando cocina desde lo 16 años, da la importancia necesaria a la formación y profesionalización de los distintos oficios a los que da cabida este sector. Loa hace mediante la creación de diferentes programas, cursos y talleres para todos los niveles donde se apuesta por la inclusión social de todo tipo de personas.

“Desde El Golimbreo queremos dar cobijo a todas aquellas personas en exclusión social o riesgo de padecerla. Hablamos de cualquier tipo de persona con problemas, es decir, que hayan tenido una vida dura, personas con antecedentes, discapacitados, personas que no aguantan más en el trabajo que desempeñan y quieren reciclarse…”, comenta Miguel Ángel. “Estos talleres son programas profesionales que se imparten durante la mañana y que pueden llegar a durar hasta un año”.

Miguel Ángel sabe de la importancia de ayudar a esas personas y la oportunidad que les brinda acogiéndolos en sus talleres, y es que lo hace de forma totalmente altruista. “No estamos financiados por nadie, sino que con una parte de los ingresos que conseguimos a través de nuestra rama de catering “El Cuchareo” financiamos estos programas en la escuela. De esta manera, estas personas acceden a los cursos de manera completamente gratuita”.

Los talleres en El Golimbreo

El don más especial con el que cuenta este chef gaditano es el de impartir clases de cocina. Por tanto, qué mejor manera de apoyar la inclusión que a través de lo que mejor se le da: la formación entre fogones

Esta escuela cuenta con diferentes cursos y talleres profesionales. Los más destacados son el curso presencial, el curso de reciclaje y el curso ‘cocinillas’. Cada uno orientado a diferentes niveles y estilos de cocina según lo que el interesado esté buscando. 

El curso presencial va orientado a la formación en operaciones básicas de cocina. Estas son las que prepararán al alumno, no solo para adquirir los conocimientos técnico-teóricos necesarios, sino también para hacerte con las habilidades sociales y profesionales que te permitirán acceder al sector de la hostelería, en continua ebullición. El curso abarca formación teórica sobre alimentación y nutrición, fundamentos de la cocina, repostería o enología, entre otros, y práctica en la organización de eventos y restaurantes.

El curso de reciclaje va enfocado a aquellas personas con un don, o para aquellas que quieren especializarse y profundizar en lo que conocen, para así destacar entre el resto de hosteleros. Ya sea para hacer gelificaciones o para transformar mousses en espumas, esta formación de reciclaje actualizará las competencias y conocimientos del alumno.

Por último, podrán acceder al curso para cocinillas. La forma en que cocinamos los ingredientes, el saber combinarlos y conocer las propiedades de cada producto son aspectos claves de la alimentación, y serán solo algunos de los contenidos que los alumnos aprenderán en estos cursos más personalizados. Esta formación “para cocinillas” tendrá un sin fin de talleres orientados a otras culturas y estilos en cocina tales como talleres de cocina griega, cocina japonesa, o particularidades como aprender a elaborar un menú degustación desde cero. Los amantes de la cocina podrán ahora aprender a sacarle el máximo partido hasta al más aburrido paquete de macarrones.

Además, cuenta con una serie de talleres muy originales y variados entre los que se encuentran el taller de tapas, el taller mini chefs para niños o el taller de panes y hamburguesas, una serie de formaciones orientadas a un público menos especializado, pero con las mismas ganas de aprender y mejorar entre fogones.

“Desde El Golimbreo tenemos acuerdos con restaurantes y cadenas de hoteles donde luego estas personas pueden llegar a hacer prácticas. Siempre intentaremos ayudar a todo tipo de colectivos”, reafirma Miguel Ángel. 

El proyecto “Conciliación gastronómica”

Por otro lado, Miguel Ángel y la escuela “El Golimbreo” también están involucrados en un proyecto conocido como “Conciliación Gastronómica”, con el cual abordan el tema de la alimentación sana en institutos y colegios.

España está en el puesto número dos con mayor tasa de obesidad infantil en Europa. Y esto no se debe solo a la mala información y el fácil acceso que tienen los niños a la bollería industrial y la comida basura, sino que incluso las empresas de catering que sirven las comidas en estos lugares, lo hacen a una semana vista, haciendo perder al producto sus mejores propiedades nutricionales y frescura”.

Miguel Ángel sigue organizando eventos, concursos y mucho más para aquellas personas en riesgo de exclusión, tratando siempre de tocar “todos los palos sociales”, tratando de ayudar de diferentes formas a aquellas personas más desfavorecidas por diferentes situaciones, haciéndolo siempre desde el mismo lugar, su santuario: la cocina.