Impresoras 3D y gastronomía: la revolución culinaria entre fogones

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Sectores como la automoción, la arquitectura, la medicina o incluso el sector espacial se han visto altamente beneficiados por esta tecnología

La impresión 3D ha revolucionado el mundo de la innovación de una manera trascendente. Hoy día, prácticamente todo es susceptible de ser impreso en 3D a través de uno de estos dispositivos vanguardistas. Sectores como la automoción, la arquitectura, la medicina, la construcción o incluso el sector espacial se han visto altamente beneficiados gracias al gran avance que se hizo de este invento desde el año 1992, cuando la primera impresora 3D consiguió elaborar un objeto capa por capa a través de un láser UV. 

Sin embargo, uno de los hallazgos más relevantes fue la capacidad de éstas de imprimir alimentos. Así es. El sector gastronómico también posee su propia flota de impresoras 3D particularmente creadas por y para el mundo en cocina: alimentos, moldes, utensilio… Como se ha dicho, prácticamente todo es susceptible de ser impreso. Con sus más y sus menos, claro. ¿Estamos en el año 2020? Sí, pero no puedes imprimir un pavo relleno y en su puto de sal para acción de gracias. 

¿Qué se ha conseguido entre fogones?

Podemos decir que ya no es solo ciencia ficción, la impresión 3D de alimentos puede hacer platos de diferentes pastas y materiales.

Los primeros pasitos que se consiguió dar en tanto en cuanto a esta tecnología se refiere dentro del sector gastronómico comenzaron con la impresión de objetos elaborados con una pasta de azúcar, muy poco apetitosos. 

El “pequeño paso para el hombre, pero gran salto para los chefs” llega con el desarrollo de la tecnología FDM, a través de la cual se ha podido perfecciona el proceso de impresión de alimentos como el chocolate, los dulces o incluso una comida completa. 

Otro gran punto a favor en este sector es la libertad de diseño, con la cual, al principio, se utilizaban dispositivos de deposición fundida (FDM) que modificaban estos para poder ser fabricados con diferentes materiales. Hoy en día, ya contamos con impresoras 3D de alimentos que se especializan en la producción de platos deliciosos y refinados. La mejor forma de explicarlo es a través de un ejemplo práctico. 

Foodini y la revolución española

Natural Machines es una empresa con sede en Barcelona que desarrolló una de las primeras impresoras 3D de comida en 2015. El objetivo principal de esta compañía no es otra que crear recetas saludables y de calidad de la manera más simple posible. ¿Cómo lo han conseguido? Con la creación de su propio dispositivo: Foodini. Pero, ¿cómo funciona?

Foodini cuenta con cinco cápsulas, asemejándose a los cartuchos de tinta de las impresoras tradicionales. La principal diferencia es que en vez de tinta, en cada una de las cápsulas que posee se cargará un ingrediente diferente.  A continuación, el dispositivo se encargará de crea el plato imprimiendo finas capas con cada uno de ellos. 

Además, Foodini tiene conexión a internet y una pantalla táctil en su parte frontal a través de la cual podrás elegir la receta que más te guste para elaborar. Puedes elegirla incluso de forma remota, desde cualquier dispositivo móvil que tenga acceso a internet (smartphone, iPad…).

Una vez hecha su selección, Foodini le indica al usuario cuáles son los ingredientes necesarios para el plato y éste los tiene que introducir en cada cápsula. Una vez hecho esto, ¡a imprimir! Digamos que es una especie de Thermomix con superpoderes, y con menos pasos a realizar. 

La tecnología avanza, y con esas sus infinitas posibilidades en cocina.

Impresoras 3D y sus funcionalidades

Existen diferentes estilos de impresoras 3D, dispositivos especializados en ingredientes y texturas según lo que busque cada cocinero, restaurante u obrador. Se ha presentado Foodini, que sería como Ferrari. A continuación, se presentan tres escuderías que nada tienen que envidiarle en sus diferentes objetivos:

BluRhapsody, pasta elaborada por Barilla

Barilla no es sino una de las marcas italianas especializadas en pasta más famosas del mundo. Ésta, además de llevar un alimento de buena calidad a nuestros platos, ha conseguido hacerlo con formas de pasta únicas. Bajo el nombre de BluRhapsody, esta e-commerce vende todo tipo de pasta elaborada con sus propias impresoras 3D. 

Formas de ostra, de pequeño botijos o pequeños saquitos son tan solo algunas de ellas. Eso si, prepara el bolsillo. No será precisamente barato. 

CocoJet, imprimiendo en 3D para la repostería

CocoJet es una impresora 3D que funciona con chocolate como material de impresión. Con la colaboración entre 3D Systems y uno de los fabricantes de chocolates estadounidenses más grandes del mundo, Hershey’s Company, este dispositivo es capaz de combinar la calidad técnica de la empresa tecnológica con la calidad del sabor de Hershey’s. 

La CocoJet es perfecta para la repostería o tan solo los amantes del chocolate que desean crear modelos únicos.

Dovetailed y el mundo de las frutas

Este proyecto, creado en cooperación con Microsoft, utiliza una técnica 3D molecular llamada Esferificación. Esto significa que aún no se puede crear una manzana 3D perfecta, pero si emular el sabor. 

¿Consigue imprimir fruta? Sí ¿A tamaño real? Aún no. Este dispositivo es capaz de imprimir cualquier fruta en segundos, aunque en pequeñas burbujas. Los investigadores obtienen sus sabores a través de la combinación de jugo de fruta y alginato de sodio en polvo. A partir de estos dos “ingredientes”,  Dovetailed es capaz de crear cualquier tipo de fruta, en cualquier tamaño, y completamente orgánicas.

A pesar de estos hitos tecnológicos en cocina, aún quedan mucho recorrido por hacer y muchas preguntas que responder. ¿Cuál es el futuro de la impresión 3D de alimentos? ¿Realmente podrá revolucionar la forma en que cocinamos y comemos? ¿Ganarán estrellas Michelin? Aún es complicado saberlo. Por ahora, ¿te atreverías a implementarla en tu cocina?