Pepe Palma, la nueva generación de La Mallorquina

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Pese a su juventud es ya un auténtico experto en cortar jamón. No ha necesitado ir a centro formativo alguno pues ha tenido la mejor escuela en su propia casa, en La Mallorquina, un negocio familiar especializado en embutidos y ultramarinos. Con solo 17 añitos Pepe Palma empezó a regentar la tienda y fue aprendiendo de la mejor manera posible, con la práctica, viendo cómo atendían a los clientes sus compañeros y poco a poco empezando a ponerse tras el mostrador y a preparar, loncha a loncha, algunos de los mejores ibéricos de la provincia.
“Soy autodidacta. Fui observando cómo lo hacían otros empleados de La Mallorquina y dedicándole mucho tiempo por mi cuenta”, explica Pepe. A sus 20 años representa ya la tercera generación de los Palma: su abuelo, José Palma, tomó las riendas de este establecimiento fundado por Salvador Postigo en 1943 y pasó a gestionarlo en el año 1982; cogió el testigo su padre, el ‘segundo’ José Palma; y en un tiempo le tocará el turno a él. “El sector de la alimentación me apasiona, me parece una actividad muy bonita y disfruto muchísimo en este trabajo”, comenta a AGRO con la ilusión e ímpetu propios de una persona que apenas ha cumplido los 20 años.
No ha de extrañarnos que le apasione tanto lo que hace, ¡vive rodeado de magníficos jamones ibéricos, estupendos quesos y excelentes vinos de Málaga! Como no podía ser de otra manera, una de sus comidas favoritas es “un buen bocadillo de jamón serrano”. Para prepararlo nadie como él, que lo corta en lonchas muy finas para “saborear todos los matices del producto”, apunta. Uno de sus favoritos es el de La Dehesa de los Monteros, de Ronda, y le gusta combinarlo con quesos, otra de sus ‘gastropasiones’, bien “el payoyo o el Maese Miguel”. Para maridarlo, alguno de los caldos malagueños que están apuntando fuerte, como “el Chinchilla Doble Doce, un vino crianza de Ronda, o el Morosanto Lunera, también rondeño y ambos con D.O. Sierras de Málaga”.
Pepe Palma ha aprendido a apreciar el valor que tienen los productos malagueños en La Mallorquina. Esta empresa ha pasado de ser una tienda física tradicional a una marca que se está adaptando a los nuevos tiempos. “Tenemos punto de venta online desde hace poco menos de un año y la verdad es que cada vez funciona mejor. Antes de ponerla en marcha ya vendíamos a otros puntos de España e incluso fuera del país, a Italia. Nos llamaban por teléfono y hacíamos el envío de los productos”, comenta Pepe. Tampoco se han quedado al margen de la revolución que han supuesto las redes sociales, que utilizan para dar a conocer ofertas, promociones y para comunicarse con los clientes.
¿Qué es lo que más le gusta a quienes pasan por su e-commerce o por el establecimiento? Un ‘best seller’, según nos dice Pepe Palma, es el salchichón y el rulo malagueño García-Agua, la mermelada de mango, la de gin tonic… y por supuesto el jamón de La Dehesa de los Monteros. En muchas ocasiones los Palma se ocupan de prepararles esta pieza para que puedan consumirla de la manera más sencilla y placentera. “Lo vendemos con hueso o deshuesado, depende del consumo que vaya a tener el jamón”, nos cuenta. ¿A qué se refiere con el ‘depende del consumo’? Pepe dice que si el producto va a tardar mucho tiempo en tomarse es mejor dejarle el hueso para “evitar que se seque. Sin embargo, si se va a comer rápidamente es mejor deshuesarlo”.
Este prometedor cortador de jamón está compartiendo su buen hacer con tan suculento manjar tanto con los clientes que pasan por La Mallorquina como en eventos –bodas, bautizos, fiestas, etc.– que ya están reclamando la figura del cortador de ibérico. El día a día está siendo la mejor de las escuelas para este muchacho que sí quiere ir ampliando sus destrezas y habilidades en el mundo de la alimentación y la hostelería. ¿Su próximo objetivo? Ya tiene en mente especializarse en otra actividad que le apasiona, la sumillería. Si le pone tanto empeño y pasión como a todo lo demás seguro que pronto estaremos hablando nuevamente de él…