Agro Málaga 73

Todas la épocas tuvieron sus ideales. La griega, la romana, la medieval, la renacentista, la de la ilustración, la romántica… ¿Cuáles son los nuestros hoy? ¿Tenemos ideales? ¿Buscamos la belleza, la verdad, la justicia, la bondad y lo sublime? ¿Nos paramos siquiera a preguntárnoslo, nos detenemos un minuto a cuestionar hoy quiénes en verdad somos?

Lo sublime está ahí, cada día, delante de nosotros. Lo sublime es la belleza que se eleva. Busquémosla este verano, y el próximo otoño, y en cada día de nuestras vidas. Busquemos la bondad, cuidemos las palabras, lo que decimos de los demás, cuidemos a los demás, que somos nosotros mismos. Cuidemos lo que es humano, la humanidad, lo que tenemos cerca, eso por lo que merece en verdad la pena vivir, eso que nos hace personas, eso que nos hace dignos de estar vivos.

La elegancia no es la ropa que llevas puesta, el coche caro, la elegancia es siempre involuntaria, es sencilla, es una alegría discreta, el gesto amable, la mirada sincera. Y la belleza que gusta no es la artficial, la buscada, sino la insconciente, la belleza sorprendida. La felicidad es todo lo contrario a lo que creemos que es felicidad. Ya sabes, si nos vienes leyendo, a lo que nos referimos. ¡Buen verano y mucha salud!