Coín, entre huertas y monumentos

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En las proximidades de la sierra de Alpujata y con una vista panorámica de la Sierra de las Nieves, Coín se enmarca en uno de los paisajes agrícolas más importantes de la provincia de Málaga. Olivares de la variedad aloreña, cítricos, huertas de regadío, almendros o incluso subtropicales encuentran en estas fértiles tierras un emplazamiento idóneo para ofrecer productos de gran calidad. Desde la Prehistoria hasta nuestros días ha sido uno de esos enclaves privilegiados por la abundancia de recursos hídricos y por un clima benigno.

De la transición geográfica de la comarca de la Sierra de las Nieves al Bajo Guadalhorce se beneficia este fértil territorio, que puede presumir de una riqueza hídrica y un clima que revierte siempre positivamente en sus cultivos. Entre ellos, están los mencionados cítricos, conocidos por su calidad, hasta el punto de que a la zona se la conoce también como el ‘Valle del Azahar’.

Pero esta villa no sólo cuenta con ese entorno agrícola sino que también puede presumir de tener un importante patrimonio arquitectónico, con iglesias, ermitas e incluso un antiguo convento, a los que hay que añadir sus grandes espacios abiertos, como parques y plazas.

El hecho de haber sido un enclave de paso obligado para quienes iban del interior a la costa (por allí discurría el Camino Real) le ha dotado al mismo tiempo de un patrimonio histórico de gran valor, como iglesias y capillas, que se complementan a la perfección con parques y alamedas en las que rara vez falta una fuente.

Gracias a su riqueza agrícola, El municipio de Coín es desde hace siglos la principal villa del Valle del Guadalhorce. Y así se puede percibir en un recorrido por su casco antiguo, donde se puede apreciar un importante legado arquitectónico.

Entre ellas, no faltan edificios religiosos, como su principal templo, la majestuosa iglesia de San Juan Bautista, situada prácticamente en el epicentro de la localidad. No muy lejos de allí se encuentra la iglesia de San Andrés, conocida por la Caridad. Ambos templos se construyeron entre los siglos XVI y XVIII, con una combinación de estilos clásicos, góticos, manieristas y mudéjares.

Primera parroquia

Más antigua es la construcción del Convento de Santa María de la Encarnación, que fue la primera parroquia de Coín, ya que pasó de ser mezquita árabe a templo cristiano en 1.485. Posteriormente, a principios del siglo XVIII, se construyó el convento, en el que sobresale su claustro barroco. En su interior hay actualmente una sala expositiva que alberga temporalmente distintas muestras culturales y artísticas. Otros elementos arquitectónicos que se encuentran en la ciudad es la Torre de los Trinitarios, que es el único vestigio que queda de otro antiguo convento. Sobresale también muy especialmente la ermita de la Virgen de la Fuensanta, situada en un paraje cercano al casco urbano, y lo que fue una antigua iglesia mozárabe, formada por un conjunto de cinco cuevas rupestres excavadas sobre la piedra en el siglo IX.

Coín disfruta de una arquitectura popular en algunos de sus barrios más antiguos, de calles angostas y con algunos guiños a su pasado andalusí. Las fachadas de algunas viviendas recuerdan también estilos mucho más cercanos. El mismo agua que riega sus campos está también presente en todo el casco urbano, a través de numerosas y originales fuentes, como la de Santa María, que data del siglo XVIII o la de la plaza Escamilla, con forma de estrella de ocho puntas. Son tantas las que se pueden ver que hay quien incluso ha acuñado el sobrenombre de ‘ciudad de las fuentes’ para la localidad de Coín.

La ciudad cuenta con singulares plazas y espacios abiertos. La más conocida es la Alameda, aunque a ésta hay que añadir otras como las plazas de la Villa y de Andalucía. También sobresale muy especialmente el parque de San Agustín.

En el vasto territorio de Coín también se pueden ver paisajes donde el agua es protagonista. Además del su río Nacimiento, merece la pena salir del pueblo en dirección a Alhaurín El Grande para acercarse hasta el espectacular paraje de Barranco Blanco, donde cascadas vertiginosas y pozas de aguas cristalinas trasladan al viajero hasta una estampa insólita a pocos kilómetros de la concurrida Costa del Sol.  Se trata de un tramo del curso del Alaminos, un afluente del río Fuengirola, muy frecuentado en la época estival. Desgraciadamente, en 2012 fue noticia por ser el origen del gran incendio que asoló miles de hectáreas en las comarcas del Valle del Guadalhorce, la Sierra de las Nieves y la Costa del Sol. Pese a ello, el paraje de Barranco Blanco todavía se conserva en un relativo buen estado.

Los cítricos han sido históricamente el principal cultivo de regadío en las tierras coínas, como delata el apodo del ‘Valle del Azahar’. Sin embargo, en sus fértiles campos, que miran al mismo tiempo a la sierra de las Nieves y al valle del Guadalhorce, sobresalen tanto olivares como huertas tradicionales. No menos importante son los nuevos cultivos que se han introducido en la zona en las últimas décadas, como los aguacates.

En el camino hacia Mijas, se puede visitar el museo etnográfico de Las Vistillas, donde cuentan con una interesante colección de herramientas y enseres relacionadas con las tareas agrícolas.

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Cómo llegar

Para llegar a Coín desde Málaga se puede ir a través de la A-357 en sentido Campillos hasta la salida indicada para esta ciudad al final de la autovía, justo antes del río Grande. Allí se toma una carretera (puesta en servicio en este año) que conduce directamente al pueblo de Coín en poco más de cinco minutos.

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Qué comer:

Entre los platos más sobresalientes de Coín están aquellos que aprovechan los productos que allí se cultivan, como se pueden ver en sus sopas. Las más famosas son la cachorreña (con naranja agria), la del caldo ‘poncima’ (similar a la sopa perota) y la ‘hervía’ (con ajo, pan, espárragos y aceite de oliva, entre otros ingredientes). Entre sus cultivos, además de sus naranjas y limones, destacan tanto la lechuga malagueña como el tomate de la variedad ‘huevo de toro’.  De sus olivares sale una importante producción de la única aceituna de mesa que tiene denominación de origen, la variedad aloreña. En el pueblo se elabora también un queso de cabra artesanal, que ya ha sido distinguido con varios premios por su calidad. Se trata de una pequeña empresa familiar, La Hortelana, que con sus propios rebaños de cabra malagueña elabora no sólo distintos tipos de quesos convencionales, sino también otros derivados de la leche caprina, como la cuajada láctica.Entre los restaurantes más recomendados destaca especialmente Casa Paco, que apuesta desde sus inicios por la producción local.

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Dónde dormir

Si los atractivos de Coín están tanto en sus huertas como en su casco urbano, algo similar pasa con sus principales alojamientos, que se reparte entre hoteles y hostales situados dentro de la villa y casas y cortijos rurales repartidos por su entorno. La diversidad de la oferta es amplia, aunque se pueden destacar algunos establecimientos singulares, como el hotel Albaicín, los apartamentos Sierra Gorda o los alojamientos rurales de Finca La Mota y Barros de Luna, entre otros.

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