Un paseo por la arboleda monumental de Málaga

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Pinsapos, encinas, castaños y olivos son algunos de los árboles monumentales que podemos encontrar en la provincia de Málaga. En algunos casos, cuenta con más de un siglo, aunque hay otros en los que alcanzan incluso el milenio.

El árbol más singular de la botánica malagueña es el pinsapo. Este tipo de abeto se da de forma natural sólo en las provincias de Málaga y de Cádiz (hay otro tipo de pinsapo en Marruecos y en sierras granadinas se ha repoblado con éxito). Entre todos esos ejemplares, el que más sobresale es el que actualmente está protegido como monumento natural de Andalucía. Se trata del pinsapo de la Escalereta. Cuenta con esta protección por sus dimensiones (26 metros de altura y su copa proporciona una sombra de unos 200 metros cuadrados) y su antigüedad (se le calcula entre tres y cuatro siglos). Cerca de allí se encuentra el pinsapo de la Falsa Escalereta, situado cerca del cerro Alcojona, que tiene una magnitud similar, lo que hace que muchas veces se confunda por el de la Escalereta. Existen otros pinsapos espectaculares, como el del Candelabro, cerca del Puerto del Saucillo (Yunquera), si bien éste llama más la atención por su forma que por su antigüedad.

Pero, si es importante el pinsapo para la provincia de Málaga, no lo es menos el olivo. Este árbol forma parte del paisaje desde hace milenios. De hecho, hoy en día hay identificado algún ejemplar con más de mil años. Es el caso del que se conoce como el Olivo Monumental del Arroyo Carnicero, en el término municipal de Casabermeja. Hoy es el máximo exponente de los olivos monumentales en la provincia de Málaga. Según verificó la Universidad de Córdoba, sus tres patas tienen su origen en un ejemplar de acebuche (olivo silvestre). No muy lejos de allí hay también otros ejemplares espectaculares. Así se puede ver en los municipios de Periana y Alfarnatejo. También hay otros olivos espectaculares repartidos por el resto de la provincia.

Por otra parte, en Istán, sobresale el Castaño Santo, que se ha convertido casi en un lugar de culto y no por su apelativo religioso sino por ser un prodigio de la naturaleza. Sólo el tronco resulta espectacular con sus casi catorce metros de perímetro. Harían falta diez personas con los brazos extendidos para poder rodearlo. No sorprende menos su altura, que está por encima de los veintitrés metros. Aunque no está oficialmente verificado, este vetusto ejemplar podría tener hasta ocho centurias, por lo que fácilmente pudo haber sido plantado en el apogeo del antiguo Al-Ándalus. De hecho, su calificativo de santo le viene de una hermosa leyenda, según la cual el rey Fernando el Católico celebró bajo su copa una misa antes de sofocar una rebelión morisca.

Además de éstos, hay que destacar muchos más árboles singulares en Málaga, como la encina de Vallecilla, en Parauta; el arce de Motpellier, en el Torcal de Antequera; el ombú de Jotrón, en los Montes de Málaga; o los alcornoques de El Berrueco, en Cortes de la Frontera.