Restos arqueológicos en la provincia de Málaga

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Málaga es una de las provincias más ricas en patrimonio histórico de Andalucía, encontrándose en ella infinidad restos arqueológico de gran valor tanto a nivel autonómico como nacional. En lo que respecta al arte prehistórico, historiadores destacan especialmente nuestra región por enclaves como las cuevas de La Victoria (Rincón de la Victoria), La Pileta (Benaoján) o la de Ardales, en la comarca de Antequera.

Esta última se considera uno de los grandes conjuntos de grabados paleolíticos de toda la Península Ibérica. Descubierta en 1821, en su interior se puede pasear por túneles y pasadizos en los que se observan trazos de animales o manos en negativo con más de 27.000 años de antigüedad. Laberintos de columnas, lagos, estalagmitas…

La cueva de Ardales está abierta al público y su visita es perfecta como punto de partida para una jornada de naturaleza e historia que continúe por el Caminito del Rey y a la que se le ponga el broche de oro almorzando en uno de los restaurantes que hay en la zona. ¿La recomendación de AGRO? El restaurante La Garganta, cocina tradicional con productos de la zona que le han llevado a conseguir la distinción ‘Sabor a Málaga’. ¡Espectaculares sus vistas al Desfiladero de los Gaitanes!

De la prehistoria damos un salto para situarnos en el siglo I a. C., a unos 50 kilómetros de Ardales. En la Serranía de Ronda se conserva en buen estado un yacimiento romano, el de Acipino, un complejo con restos de lo que puedo ser el foro o la plaza pública, las termas y el teatro, que es lo que mejor se conserva pese al paso de los años.

Terminada la visita, si se nos ha despertado el apetito, hay que aprovechar que Ronda nos está esperando. ¿Propuestas? Tragatá, donde el chef Benito Gómez marida de forma excepcional su cocina de mercado con la innovación, el tratamiento cuidado de la materia prima y el respeto por el detalle. Buen cuchareo que en esta época del año sabe de lujo.

Otro de los emplazamientos arqueológicos que destacan en Málaga está en Casares. Partimos rumbo a los baños romanos de la Hedionda, un rincón donde se dice que el diablo exhaló su último aliento cuando fue expulsado por Santiago. Según la leyenda, eso justifica el olor a azufre que emana de sus aguas. Están enclavados en un entorno natural de gran belleza, a orillas del arroyo Albarrán. Son baños de uso público, por lo que es posible darse un chapuzón.

Para terminar esta escapada como se merece, la propuesta gastro ahora es La Choza, en Estepona, un restaurante donde las recetas típicas andaluzas son protagonistas, todo ello en un ambiente familiar y cercano.